Basta, no jueguen con la dignidad de la afición
El martes, la selección de futbol de Guatemala quedó eliminada oficialmente de la copa del mundo 2026. Desde que inició esta competición hasta la fecha, nuestro país no ha podido clasificar a una cita mundialista, siendo el único país futbolero centroamericano, que no puede clasificar a este evento.
La pregunta del millón, es, ¿por qué no podemos clasificar a esta cita mundialista? Fui joven y entiendo perfectamente a los muchachos de hoy, su frustración, su enojo, sus ansías de ver a nuestro equipo nacional en un mundial. Todos, nos volvemos analistas y estrategas de futbol; que fue el entrenador, que fue el portero, que el defensa no tuvo las agallas para sacar el balón, que el medio campo no funcionó, que la delantera no sirvió, que para qué traen a legionarios ellos no conocer nuestro futbol, en fin, análisis por doquier, insultos por acá, y, nada podemos hacer, la historia ya está escrita otra vez, ¡no clasificamos al mundial 2026!
Cuál es la causa de la debacle del futbol, pues, desde mi perspectiva y de acuerdo a la historia, es simple, nuevamente, la maldita CORRUPCIÓN no deja que el país avance, también en el futbol. Por qué lo digo: Al inicio del evento, agosto 2025, fueron convocados 24 jugadores, 7 de comunicaciones, 6 de municipal, 4 de Antigua FC, 1 de Malacatecos y 6 legionarios, luego fue incluido 1 de Xelajú. Pregunto, ¿por qué el 71% de los seleccionados pertenecen a tres equipos, y siempre convocan a jugadores de los equipos capitalinos? Desde que tengo uso de razón, la dinámica siempre ha sido así, entonces, ¿esperaremos resultados diferentes haciendo la misma cosa? Hasta la fecha, jamás hemos tenido una selección de futbol, solamente hemos visto, selección de amigos, de intereses económicos, etc.
Estimado lector, ¿usted ha escuchado o visto que la FEDEFUT haya visitado una Aldea, Cantón, barrio, caserío, paraje, finca de caña, cafetal, cardamomo, para SELECCIONAR a los muchachos y darles un proceso de entrenamiento digno? Pamplinas, jamás han visitado y no creo que lo harán porque la corrupción los ha cegado a tal punto que, les basta con caminar unas cuadras y llegar a las oficinas de Comunicaciones y Municipal para negociar puestos.
Les ha importado un carajo, lo sucedido aquel fatídico 16 de octubre de 1996, cuando 83 aficionados murieron por causa de la sobreventa de boletos, eso se llama, corrupción. Es que, los dirigentes no tienen la menor vergüenza, incluso, han llegado —junto con jugadores irresponsables— a negociar partidos —amaño— para beneficiar al rival y perjudicar a nuestro país, señores, eso es, ser un VENDE PATRIA. Pando Ramírez, Gustavo Cabrera y Yoni Flores, fueron suspendidos por la FIFA a causa de esos ilícitos. Es más, las caletas de dinero también se han visto en el fútbol, eso lo manifestó el Pando Ramírez en una entrevista a un medio de comunicación el 8 de febrero de 2016, dice: “Ramírez, aseguró que vio en un encuentro que entregaron una maleta con US$ 200 mil, en efectivo, a un ex directivo, que compraban votos para mantenerse en la presidencia de la Federación”.
Si Brayan Jiménez, expresidente de la FEDEFUT tuvo la osadía de participar en un caso de corrupción a nivel de la FIFA conocido como FIFAgate —aceptó un soborno de seis dígitos—, acaso le iba a temblar la mano para usar sus “influencias” y estar al frente de la FEDEFUT por más de ocho años —2009 a 2017—, entonces, vamos entiendo por qué no podemos ir a un mundial de futbol. ¿De qué tamaño es la corrupción en el fútbol?, Héctor Trujillo, magistrado de la CC y secretario de la FEDEFUT en esos años, también estuvo involucrado en este caso corrupto, en 2015 fue arrestado y extraditado a los EE. UU., y en 2017 se declaró culpable.
Señor presidente constitucional de la república de Guatemala, Dr. Bernardo Arévalo, por la dignidad del aficionado de futbol y del pueblo digno, intervenga inmediatamente la FEDEFUT y cierre el chorro de la corrupción.
¡Queremos ir a un mundial, pero, primero, hay que combatir la corrupción!
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
La Voz Cup 2026: el deporte como espacio de convivencia
Nos hemos propuesto convertir este torneo en una plataforma de exposición para los equipos, jugadores, patrocinadores y marcas que creen en el deporte.
El deporte tiene una capacidad extraordinaria para unir a las personas, generar oportunidades y construir comunidad. Bajo esa visión, desde La Voz de Xela impulsamos la segunda edición de La Voz Cup 2026, un proyecto que nos llena de entusiasmo y orgullo, porque representa mucho más que una competencia deportiva.
Desde anoche, 16 equipos de futbol 7 comenzaron a disputar este torneo, que se extenderá hasta diciembre. Se trata de una iniciativa que apuesta por una organización profesional, una experiencia deportiva diferente y, sobretodo, por generar espacios de convivencia pacífica alrededor del deporte sano.
Creemos que el futbol es una herramienta poderosa para promover valores como la disciplina, el respeto, el trabajo en equipo, la perseverancia y la sana competencia. También es una oportunidad para fomentar la actividad física, cuidar la salud y ofrecer entretenimiento a las familias y a la comunidad.
La Voz Cup tiene, además, un componente innovador: la comunicación deportiva. Nos hemos propuesto convertir este torneo en una plataforma de exposición para los equipos, jugadores, patrocinadores y marcas que creen en el deporte. Es el primer torneo local de futbol 7 que cuenta con transmisiones en vivo de alcance masivo, a través de las plataformas digitales.
Este esfuerzo es posible gracias al respaldo de Banco G&T Continental, Kern’s, SporTown Xela y Altos de Santa Rita. Mi reconocimiento a nuestros aliados por creer en esta iniciativa. También felicito a Miguel Pérez, quien coordina el proyecto, y a todo el equipo de producción y de La Voz de Xela Sports. Las transmisiones cuentan con la producción de Jacobo de Paz, la narración de Edwin Alonzo y los comentarios de Orlando Luarca.
Es satisfactorio ver cómo una idea se convierte en un proyecto que moviliza personas, equipos, talento y voluntades. Eso también es hacer periodismo: crear espacios que aporten a la sociedad.
Invito a seguir cada encuentro en vivo por Facebook y YouTube de La Voz de Xela. La programación y los resultados estarán disponibles en nuestras plataformas.
Porque cuando el deporte se organiza, se comunica y se impulsa, gana toda la comunidad.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
OpiniónLa Voz Cup
La ética no es un discurso
La calidad de una institución no se mide solamente por lo que consigue, sino también por cómo trata a las personas.
Hay una gran diferencia entre tener autoridad y merecer respeto. La primera puede llegar con un nombramiento o una posición jerárquica. El segundo se construye con nuestras decisiones, nuestra conducta y, sobre todo, con la manera en que tratamos a los demás. A veces confundimos el liderazgo con la imagen que algunos tienen de sí mismos. No basta con llegar a una reunión exhibiendo una tacita de café que proclama “El mejor jefe del mundo”, pareciendo gracioso, pero cuando esa imagen contrasta con la arrogancia, la falta de escucha o la incapacidad de reconocer errores, se convierte en una contradicción. El liderazgo no se proclama; se demuestra.
Algo parecido sucede con las instituciones. Muchas hablan de ética, transparencia, respeto y responsabilidad, pero esos principios pierden sentido cuando una pregunta legítima recibe como respuesta el silencio o la evasión. Es cierto que a veces no hay respuestas inmediatas, pero existe una gran diferencia entre reconocer honestamente que algo debe investigarse y dejar a una persona sin explicación ni orientación. La incertidumbre también tiene consecuencias humanas.
La ética se pone a prueba precisamente en esos momentos: cuando escuchar resulta incómodo, cuando debemos reconocer un error o cuando nuestras decisiones afectan a otras personas. Cumplir procedimientos no siempre significa actuar con justicia, así como alcanzar buenos resultados económicos tampoco garantiza una conducta moralmente responsable.
Las organizaciones necesitan eficiencia, disciplina y resultados, pero también humanidad. La calidad de una institución no se mide solamente por lo que consigue, sino también por cómo trata a las personas. Cuando todo se reduce a rentabilidad y resultados, corremos el riesgo de olvidar lo esencial: la integridad y la dignidad humana. Los balances pueden reflejar grandes ganancias, pero jamás podrán justificar la pérdida de humanidad.
Luis Felipe Polo
OpiniónÉtica
Deja atrás lo que ya no te representa
Avanzar muchas veces requiere de valor para soltar aquellas cosas que ya cumplieron su propósito en nuestra vida y, aunque parece difícil y se siente mucho temor, hay ciclos que debemos cerrar, pese a las personas, emociones, situaciones, rutinas e incluso versiones de nosotros mismos que necesitamos dejar. Hay personas que llegan a nuestra vida para acompañarnos en un proceso, un proyecto, enseñarnos algo o ayudarnos a descubrir aspectos de nosotros mismos que desconocíamos. Hay emociones que debemos experimentar para crecer, mas no deben permanecer siempre; hay rutinas que funcionan para una temporada y nos ayudan en la construcción de nuestra mejor versión. Hay hábitos que debemos cuestionar, pensamientos que necesitamos transformar. ¿Cómo reinventarnos sin seguir aferrados a todo lo que pertenece a nuestra versión anterior?
· Avanza aun con miedo: cambia de rumbo, establece otros hábitos; crecer significa atreverte a caminar incluso cuando no tienes todas las respuestas.
· Despídete de lo que no conecta con tu esencia: suelta aquello que ya no te representa.
· No confundas lealtad con permanencia: no tienes que quedarte en lugares, relaciones o situaciones solo porque alguna vez fueron importantes.
· Tu imagen evoluciona contigo: date permiso de cambiar, renovar tu estilo y conectar con la nueva versión de ti que estás construyendo. Tu imagen acompaña tus emociones, proyectos y tu crecimiento.
No todo lo que dejamos atrás representa una pérdida; algunas despedidas son necesarias para abrir espacio a nuevas oportunidades. Recuerda que en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.
Carol Contreras
Coach de Imagen
Favorece tu bienestar emocional
Nuestra mente es el campo de batalla en el que se puede salir ileso o, todo lo contrario, lesionado o muerto. No se trata de negar la realidad de las cosas; se trata de mirar la vida desde la verdad, teniendo claro que no hay verdades absolutas, porque lo que para mí resulta muy efectivo o una buena respuesta, para otras personas no lo es.
Con frecuencia perdemos energías y tiempo entretenidos en pensamientos que quizá no lleguen a concretarse. Está comprobado que aquello en lo que permanecemos influye en cómo nos sentimos y cómo actuamos. Filipenses 4:8 nos invita a dirigir la mente hacia lo verdadero, lo justo y digno de alabar, exhortándonos a pensar con intención, porque hay pensamientos que no merecen nada de atención.
La mente no fue diseñada para responder a todo estímulo externo. Aprender a enfocar la atención en lo que realmente importa puede traer más claridad y descanso.
Por ejemplo, no podemos cambiar la opinión de alguien acerca de nosotros. Mantener el enfoque en su opinión o rumiar sobre lo que cree o piensa de nosotros puede alterar cómo nos sentimos o cómo pensamos; vale la pena, entonces, meditar, detenerse, observar y volver a la verdad, principalmente si aquella opinión no es cierta.
No todo lo que la mente dice es verdad. Recuerda que aquello con lo que alimentas tu mente influye en cómo vives. No se trata de nunca tener pensamientos negativos; se trata de aprender qué hacer con ellos.
Renovar la mente implica cuestionar ideas viejas o paradigmas y confrontarlos con la verdad de Dios, lo que permitirá cultivar una mente más esperanzadora.
Nuestro bienestar emocional se reduce a la facultad que tiene el poder de nuestro pensamiento con intención. Aprender a relacionarnos mejor con lo que pensamos fortalece la regulación emocional, trayendo consigo paz.
Recuerda que en la vida todo tiene sentido.
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
El que se ama es feliz
Como se sabe, la ley judía tenía 613 mandamientos, por lo que es lógico que, en Mt 22, 34-40, un doctor de la ley le pregunte a Jesús cuál de esos mandamientos es el más importante. Y Jesús le responde: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Dt 6,4). La práctica de la verticalidad y horizontalidad del amor depende del amor a uno mismo. Es imposible amar a Dios y al prójimo si no nos amamos. Estoy consciente de que el amor es un don de Dios, es una virtud teologal, es decir, Dios nos da el amor de forma gratuita. Pero si en mí hay demasiado odio y envidia, el amor no puede producir buenos frutos.
La manera de demostrar que amamos a Dios con el corazón, alma y mente es amarnos, amar a los otros, a los próximos, a los que de alguna manera comparten su vida conmigo. El verdadero amor a Dios se refleja en el modo en que amamos, cuidamos y nos preocupamos de los demás. El amor a Dios se expresa en el respeto por el otro, en la obediencia mutua y en una caridad constante. Por eso, San Juan de la Cruz dice que “en el ocaso de la vida seremos examinados en el amor”. La vida se nos es dada para que amemos. El día que en la sociedad y en la Iglesia los hombres y las mujeres nos amemos más, habrá más felicidad. Si usted ama, es feliz. Si usted odia, es infeliz. Hagamos realidad este deseo de Cristo en donde estemos todos los días.
Cuando de verdad se ama, entonces no se hace sufrir a nadie. Cuando realmente amamos, no se explota ni oprime a nadie. Todos estamos invitados a convertirnos en instrumentos de amor y nunca en instrumentos de sufrimiento, opresión y explotación. El mundo está lleno de sufrimiento, opresión y explotación porque sus líderes no lo aman. No hay que olvidar que toda acción tiene una consecuencia: “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero... no explotes a las viudas y a los huérfanos… mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos” (Ex 22, 20-26). Dios se da cuenta de nuestras maldades y tarde o temprano pagaremos las consecuencias de nuestras acciones. Recordemos que el que mal hace, mal acaba.
Cuando en una comunidad cristiana sus miembros se aman, esa comunidad se convierte en ejemplo de vida para las demás. La comunidad de Tesalónica había imitado el ejemplo de vida de Jesucristo y de Pablo, había aceptado la palabra de Dios, había llegado a ser ejemplo de vida para los creyentes de Macedonia y Acaya y, por eso, Pablo la alaba (1Tes 1, 5-10).
Toda comunidad humana está invitada a convertirse en modelo de amor y de entrega para las demás. Es lamentable que muchas comunidades cristianas no amen a Dios, sino que amen sus propios intereses. Aman a sus imágenes, aman al dinero y a las cosas materiales. Invierten grandes cantidades de dinero en contratar a grupos musicales en honor a sus patronos, pero su vida dice otra cosa y nada tiene que ver con las virtudes de sus patronos.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
El que se ama es feliz
Como se sabe, la ley judía tenía 613 mandamientos, por lo que es lógico que, en Mt 22, 34-40, un doctor de la ley le pregunte a Jesús cuál de esos mandamientos es el más importante. Y Jesús le responde: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Dt 6,4). La práctica de la verticalidad y horizontalidad del amor depende del amor a uno mismo. Es imposible amar a Dios y al prójimo si no nos amamos. Estoy consciente de que el amor es un don de Dios, es una virtud teologal, es decir, Dios nos da el amor de forma gratuita. Pero si en mí hay demasiado odio y envidia, el amor no puede producir buenos frutos.
La manera de demostrar que amamos a Dios con el corazón, alma y mente es amarnos, amar a los otros, a los próximos, a los que de alguna manera comparten su vida conmigo. El verdadero amor a Dios se refleja en el modo en que amamos, cuidamos y nos preocupamos de los demás. El amor a Dios se expresa en el respeto por el otro, en la obediencia mutua y en una caridad constante. Por eso, San Juan de la Cruz dice que “en el ocaso de la vida seremos examinados en el amor”. La vida se nos es dada para que amemos. El día que en la sociedad y en la Iglesia los hombres y las mujeres nos amemos más, habrá más felicidad. Si usted ama, es feliz. Si usted odia, es infeliz. Hagamos realidad este deseo de Cristo en donde estemos todos los días.
Cuando de verdad se ama, entonces no se hace sufrir a nadie. Cuando realmente amamos, no se explota ni oprime a nadie. Todos estamos invitados a convertirnos en instrumentos de amor y nunca en instrumentos de sufrimiento, opresión y explotación. El mundo está lleno de sufrimiento, opresión y explotación porque sus líderes no lo aman. No hay que olvidar que toda acción tiene una consecuencia: “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero... no explotes a las viudas y a los huérfanos… mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos” (Ex 22, 20-26). Dios se da cuenta de nuestras maldades y tarde o temprano pagaremos las consecuencias de nuestras acciones. Recordemos que el que mal hace, mal acaba.
Cuando en una comunidad cristiana sus miembros se aman, esa comunidad se convierte en ejemplo de vida para las demás. La comunidad de Tesalónica había imitado el ejemplo de vida de Jesucristo y de Pablo, había aceptado la palabra de Dios, había llegado a ser ejemplo de vida para los creyentes de Macedonia y Acaya y, por eso, Pablo la alaba (1Tes 1, 5-10).
Toda comunidad humana está invitada a convertirse en modelo de amor y de entrega para las demás. Es lamentable que muchas comunidades cristianas no amen a Dios, sino que amen sus propios intereses. Aman a sus imágenes, aman al dinero y a las cosas materiales. Invierten grandes cantidades de dinero en contratar a grupos musicales en honor a sus patronos, pero su vida dice otra cosa y nada tiene que ver con las virtudes de sus patronos.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Obstáculos externos para practicar deporte
La cercanía con la terminal de buses y el mercado ha generado una dinámica complicada, las ventas se han extendido casi hasta la entrada del Complejo.
El Complejo Deportivo de Quetzaltenango debería ser un espacio de encuentro, salud y formación para la niñez, juventud y atletas de nuestro municipio. Sin embargo, llegar a sus instalaciones se ha convertido, cada día, en una carrera de obstáculos que poco tiene que ver con el deporte.
La cercanía con la terminal de buses y el mercado ha generado una dinámica complicada, las ventas se han extendido casi hasta la entrada del Complejo, reduciendo el espacio peatonal y creando condiciones inseguras para quienes ingresan o salen; a ello se suma que buses y microbuses permanecen detenidos esperando pasaje sobre la vía contigua a la acera del complejo, dejándola prácticamente inutilizable.
Como consecuencia, la circulación se concentra en una sola vía, la ubicada a la par del arriate, esta permanece congestionada durante buena parte del día, y los conductores difícilmente ceden el paso a los vehículos que intentan salir del parqueo del complejo deportivo. Varios atletas no logran ingresar con facilidad, mientras que niños y adolescentes deben descender de los vehículos y buses en medio del tráfico para caminar hasta la entrada, esa situación representa un riesgo que no debería normalizarse.
El problema se agrava con el gran agujero en el asfalto de la única vía libre, parece un cráter y resulta difícil esquivarlo, pues el carril contiguo suele estar ocupado por los buses; esta avenida no tiene muchos años de haber sido asfaltada, por lo que su deterioro obliga a cuestionar la calidad de la obra y la falta de mantenimiento oportuno.
Las autoridades municipales, de tránsito y quienes administran el entorno comercial deben coordinar soluciones reales: ordenar las paradas de transporte, respetar los accesos, recuperar la acera y reparar de inmediato la carpeta asfáltica. El Complejo Deportivo merece accesos seguros, fluidos y dignos para quienes llegan a entrenar, competir y utilizar sus instalaciones.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónDeporte
Obesidad, sobrepeso y su impacto en nuestra vida sexual
Es importante consultar a tiempo para evitar entrar en un cuadro de disfunción sexual, por no atender tempranamente algunos síntomas que podamos presentar.
¿Alguna vez hemos pensado que el sobrepeso puede afectar algo más que nuestra salud cardiovascular, nuestras articulaciones o nuestros niveles de glucosa? También puede influir en nuestra vida sexual, en la manera en que nos relacionamos con nuestro cuerpo y, especialmente, en cómo disfrutamos de la intimidad.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que, en 2025, aproximadamente 2,800 millones de adultos vivían con sobrepeso y, de ellos, 940 millones tenían obesidad. Esto representa al 45% de la población adulta mundial con sobrepeso y al 16% con obesidad. Son cifras que nos invitan a mirar esta condición más allá de la estética: estamos frente a un importante problema de salud pública.
La obesidad puede alterar el equilibrio metabólico y hormonal, favorecer la resistencia a la insulina, afectar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Todos estos factores pueden repercutir en la respuesta sexual. En las mujeres, pueden presentarse alteraciones del ciclo menstrual, dificultades en la ovulación, cambios hormonales y, en algunas circunstancias, disminución del deseo sexual. En los hombres, la obesidad se relaciona con mayor riesgo de disfunción eréctil, alteraciones metabólicas y disminución de los niveles de testosterona.
Sin embargo, hay una dimensión que pocas veces abordamos en la consulta: la emocional. El sobrepeso puede modificar la percepción que tenemos de nuestro cuerpo. Algunas personas sienten vergüenza al desvestirse, evitan los encuentros íntimos, temen ser juzgadas o dejan de sentirse atractivas. A esto se suma el cansancio, la ansiedad, la depresión y el estigma social. Poco a poco, la intimidad puede convertirse en un espacio de inseguridad en lugar de ser un espacio de conexión y placer.
Y aquí quiero detenerme en algo importante: el deseo sexual no desaparece por tener sobrepeso, ni la belleza, la sensualidad o el derecho al placer dependen de una talla. No debemos confundir una condición médica con el valor de una persona. La sexualidad es una expresión integral de nuestra salud. Requiere bienestar físico, emocional, confianza, comunicación y libertad. Por eso, cuando hablamos de tratar la obesidad, también debemos hablar de recuperar calidad de vida, movilidad, autoestima y bienestar sexual. Es importante consultar a tiempo para evitar entrar en un cuadro de disfunción sexual, por no atender tempranamente algunos síntomas que podamos presentar.
Sara María Mendoza G.
Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.
OpiniónSexualidad
Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios
El pasado domingo 18 de octubre de 2026 se celebró en la Iglesia la Jornada Mundial de las Misiones. Y este año el papa León dice: “Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema Uno en Cristo, unidos en la misión. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.
Estas ideas del papa León nos invitan a reflexionar sobre el papel que estamos desempeñando en la misión que se nos ha encomendado desde el bautismo, tanto consagrados como laicos. Cada uno pregúntese: ¿cuáles son mis motivaciones profundas para trabajar por el reino de Dios? ¿Qué me motiva? ¿Qué me mueve? ¿Me mueve el poder, el prestigio, la fama, el dinero? Reflexionemos sobre nuestras motivaciones.
En Is 45, 1. 4-6, el Señor le habla a Ciro: “Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre… para que todos sepan que no hay otro Dios fuera de mí”. La motivación para estar en la Iglesia y ser Iglesia es personal. Dios me ha llamado para ser misionero en mi familia, en mi grupo, en mi comunidad. Y el que me debe motivar a evangelizar es Dios mismo. Todo hay que hacerlo por él y para Él.
Dios nos ha elegido para ser sus discípulos. Pero ¿qué tipo de misionero soy? ¿Soy como los fariseos que aprovechan sus reuniones para tramar trampas en contra de Jesús? Dice el Evangelio de hoy: “Se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo” (Mt 22, 15-21). Nosotros no desperdiciemos el tiempo en estar planeando trampas para hacer caer a nuestros hermanos. Aprovechemos ese espacio para evangelizar, para aconsejar, para hacer obras de caridad.
Los verdaderos misioneros tenemos que estar atentos siempre para darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Ya san Agustín de Hipona afirmaba: “El César busca su imagen, dénsela. Dios busca la suya: devuélvansela”. El César es el Estado. Hay que darle al Estado lo que es del Estado: pagar impuestos y cumplir las leyes fiscales.
Hay que darle a Dios lo que es de Dios: practicar los sacramentos y los diez mandamientos. Hay que hacer oración y hacer obras de caridad. Los cristianos tenemos la responsabilidad de ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos” (San Juan Bosco).
Es decir, el Estado y la Iglesia son diferentes, puesto que nuestra misión es diferente. Ellos deben cumplir su responsabilidad de velar siempre por el bien común, garantizar la vida desde la concepción hasta la muerte natural, etc. Y nosotros tenemos que hacer bien lo que nos corresponde a través del trabajo que hacemos todos los días. Cuando un político se aparta de Dios, entonces surge el robo, la avaricia y la corrupción. Cuando dentro de la Iglesia nuestra prioridad no es Dios, sino otras cosas, nos convertimos en cristianos falsos.
Que Dios ilumine para que todos integremos a Dios a nuestra vida y que nuestras acciones coincidan con la fe que profesamos.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.














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