"Estabas preciosa vestida de nada" (cuento)

José J. Guzmán 19 Enero 2024 19:03
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Inspirado en la novela "Contigo en la distancia" de Carla Guelfenbein; el poema "La poesía jamás te olvidará" de Elvira Sastre y la canción "Perdimos el control" de Nacho Vegas.

ANTES DEL FIN DE SEMANA

Los saludos cordiales duraban ya 15 días. Su número había llegado a mi teléfono en una de esas reuniones apresuradas en las que dos excompañeros de secundaria fingen tener poco tiempo para saludarse en un centro comercial y se despiden aún más apresurados. Durante esas dos semanas, solo nos enviamos mensajes por WhatsApp de “buenos días” y “buenas noches”, un “todo bien” y un “espero que tu jornada sea exitosa”.

El martes por la noche, la ansiedad me golpeó el pecho luego de sugerirle que nos viéramos para poder conversar. Eran las 6:15 de la noche cuando se lo pregunté y fueron las 8:33 cuando vio el mensaje. Por un momento pensé que, erróneamente, había roto una distancia adecuada; que había sido malagradecido con su cortesía, cuando ella se tomaba el tiempo para responderme; que, en todo caso, le había faltado el respeto queriendo traspasar su espacio personal cuando ella tan solo por educación me había dado su número.

Me dejó en visto.

Confiado ya en mi derrota, consideré que lo mejor era olvidarme del caso y salir por donde había entrado. Sin embargo, el jueves por la mañana me respondió un extenso texto en donde me contaba de sus días, que ella llamaba "las correderas de la vida", y que por eso no me había contestado.

En su respuesta me habló de su matrimonio, del pequeño Javier de cinco años que ya estaba en la escuela, me habló de sus quehaceres domésticos, de que no tenía nada que ponerse para un viaje de fin de semana en el que iban a asistir, lejos, a la graduación de maestría de un primo de su esposo. También me dijo que no tenía ganas de ir. Me habló del menú que haría para el almuerzo, de que estaba viendo una serie y al final del mensaje: “Si no voy a la graduación, con gusto nos vemos”.

VIERNES

No fue a la graduación. Es más, luego de conversar con su esposo, me dijo que acordaron que ella se quedara en casa, pero en verdad, tendría todo el fin de semana: desde el viernes al mediodía, hasta el domingo por la tarde, para ella sola.

Era la mujer más hermosa del mundo cuando la vi entrar al café. Se vistió simple, con tenis, pantalón azul y una blusa amarilla que resaltaban las almendras que tenía por ojos. Vestida como para ir de viaje.
El 50 por ciento del éxito de cualquier relación, ya sea personal, empresarial o académica, le corresponde a la empatía. Ella y yo sentimos simpatía por el otro. Tanta empatía, que al descubrir la recién iniciada tarde del viernes decidimos viajar a una playa a algunos kilómetros de allí y disfrutar el fin de semana juntos hasta que fuera el domingo por la tarde.

La tarde era fresca cuando llegamos y ella aprovechó para disfrutarlo en una sesión rápida de bronceado. Le pregunté si su esposo notaría el cambio en su color de piel, tomando en cuenta que supuestamente ella estaba en su casa.

—Ya sé qué le voy a decir —me dijo.

Por la noche recorrimos las calles a la orilla del indómito mar, comimos, bailamos, bebimos y poco a poco nos convertimos en unos confidentes inocentes que tenían tanto para contarse.

Rendidos al fin de la fiesta. Nos sentamos en una banqueta y su autoridad tomó el control de la noche.

—¿Con cuántas mujeres has estado? —Me preguntó mientras encendía un cigarro.

Le mentí respondiéndole que era virgen. Se atascó con el humo y sonrió ligeramente. Nos quedamos en silencio por un momento.

—¿Y tú? —Le pregunté.

—Solo con tres —me dijo —. Mi primer hombre fue mi esposo.

Interesado en ese secreto que suponía el acto de la infidelidad, le pregunté por los otros dos.

El segundo fue un desconocido de acento extranjero la noche de su despedida de soltera y el tercero, el día de su boda, con el mejor amigo de su esposo, en algún momento entre la bendición del sacerdote en la iglesia y el brindis antes de la cena.

—Pobres —dijo—, pronto los dos serán socios.

Esa noche dormimos juntos en el hotel. Tal como lo imaginaba, su piel denotaba el mando que su madurez tenía en el mundo.

SÁBADO

Disfrutamos del mar y del sol. Cuando llegó la tarde, su bronceado era evidente y le pregunté si estaba segura de que tendría una excusa para el domingo por la noche.

—Ya sé qué le voy a decir —me dijo.

La duda me asaltó, como asaltan todas las dudas, a partir de los recuerdos. Me recordaba lo que decía mi catecismo de Primera Comunión: "Nunca con la mujer de tu prójimo" y caí en cuenta, hasta entonces, de que estábamos en un lugar peligroso, frente a la vista de todos, guiándonos por el camino de la infidelidad, totalmente indefensos.

La tarde la aprovechamos para compartir una botella de vino en un restaurante con una vista impresionante de la dimensión de la naturaleza.

Fue entonces cuando me contó que había aceptado verme porque estaba cansada de su matrimonio. Me contó que se casó muy joven y que su papel siempre había sido el de ponerse bonita para los amigos de su esposo.

—Yo soy como la medalla más importante que él ha ganado, solo eso. —dijo.

Me contó que él no la embarazó durante 10 años por el miedo a que su objeto más preciado perdiera la forma que le daba enviada a sus amigos. Me contó que ella tenía que sonreír en las reuniones sociales y nunca bajar la vista. Mostrarse indomable, lejana a todos, irresistible, pero al llegar a casa volvía a ocupar su lugar como cualquier cosa de la sala mientras él se concentraba en sus negocios. Me contó del pequeño Javier, que lo amaba, que ese hijo había nacido no planificado una noche en la que él quiso desestresarse de estar mucho tiempo en la gloria de su empresa.

Me contó que al pequeño le gustaba el mar, tanto como a ella. Y luego suspiró. Cuando cayó la noche, se puso a llorar, finalmente con su alma vestida de nada, nos abrazamos y caminamos otro poco.

Esa noche cada quien ocupó su cuarto en el hotel.

DOMINGO

Su color de piel era otro. El bronceado ya era de tres días, pero ella parecía confiada en su respuesta: “Ya sé qué le voy a decir”.

La mañana la aprovechamos para acudir a los mercados y a uno que otro museo donde exponían especies marinas. En fin, estábamos distrayéndonos para lo inevitable: la llegada del domingo por la tarde.
Cuando fuimos conscientes de la caída de la hora, finalmente me dijo:

—Hay veces que mi esposo me parece tan similar a los otros dos, no tiene nada de especial.

La observé con ternura y entonces descubrí que yo había sido como una huida a sus jornadas, a la que, en pocas horas, inevitablemente, debería volver.

—En verdad, no quiero regresar —confesó con la vista puesta en el lejano horizonte del tiempo que poco a poco dejaba de pertenecernos.

Sin embargo, la hora llegó. La despedí y ella se subió en el bus de turistas que la llevaría de regreso a su realidad.

Nos observamos a través de la ventana, creyendo quizá, como el final de una película de amor, que yo subiría a rescatarla o ella bajaría para abrazarme y fugarnos finalmente rumbo a la felicidad.

Pero nuestra mirada era otra, una que anunciaba que ninguno de los dos se atrevió a hablar de un futuro juntos y que aquello solo había sido una aventura de la que salimos bien librados: Ella regresaría a ser la mujer más hermosa del mundo para los amigos de su esposo y a contarle al pequeño Javier a través de un cuento para niños lo que vivió a la orilla del mar y yo estaría feliz de no haberme atravesado con el filo del cuchillo de su marido, rebanándome la garganta, dirigido por sus celos.

Recuerdo su última mirada, y la sonrisa temblorosa con la que finalmente me despidió: era una niña asustada y entonces, caí en cuenta de que ella no tenía ninguna respuesta para explicar su bronceado y que esa noche del domingo ella daría el mensaje más contundente y genuino de sus 15 años de matrimonio a través del nuevo color de su piel.

El bus arrancó, y mientras terminaba ese corto fin de semana, comenzaba el olvido más largo de nuestras vidas.


José J. Guzmán

José J. Guzmán (Quetzaltenango, 1993). Licenciado en Comunicación Social. Más de 10 años de experiencia en medios de comunicación. Tiene un libro de poemas publicados: “La Escena Absoluta” (2012).


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Concédeme un corazón sabio y prudente

P. Orlando Pérez 1 Agosto 2026 07:00
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El gran rey Salomón, en el Antiguo Testamento, pide sabiduría para poder gobernar al pueblo de Israel: «Te pido me concedas sabiduría de corazón, para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal» (Reyes 3, 5-13). Y el Señor le concede lo que le pide. Le da un corazón sabio y prudente.

Considero que todos los políticos necesitan sabiduría para gobernar a quienes los han puesto en los puestos que tienen. Políticos, pidan sabiduría a Dios para poder hacer un gobierno de excelencia que les permita trabajar siempre por la justicia y el bien común de todos los guatemaltecos.

Pero también los líderes religiosos necesitamos sabiduría para poder orientar y guiar a los fieles por el camino que conduce al reino de Dios. Los retos que nos plantea el mundo son complejos y diversos, por lo que siempre vamos a necesitar sabiduría para poder tomar decisiones sabias que nos permitan caminar en comunión, participación y misión.

Los padres de familia necesitan sabiduría para gobernar a sus hijos. Los hijos necesitan sabiduría para saber distinguir entre lo que les conviene y no les conviene. Los esposos necesitan sabiduría para gobernar su matrimonio, para que no se vaya a la ruina. Todos en la Iglesia necesitamos sabiduría para gobernar, según la voluntad de Dios, a las comunidades que tenemos bajo nuestra responsabilidad.

Los laicos, en general, para poder anunciar el reino de Dios en sus vidas, necesitan sabiduría, más que tesoros y perlas del mundo. Digo esto porque el mundo nos hace creer que lo que necesitamos son tesoros y perlas materiales para poder caminar en este camino de la vida. Para poder ser buen trigo en este mundo, lo que se necesita es una buena dosis de sabiduría.

Los cristianos, la mejor perla que tenemos es Cristo mismo. Él es nuestro tesoro más preciado. En el Evangelio, Jesús nos habla del reino de Dios a través de tres parábolas. La primera parábola compara el reino de Dios con un tesoro escondido, cuya condición para adquirir ese tesoro es vender todo lo que se tiene para comprar ese terreno. La segunda parábola afirma que el reino de Dios se parece a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra. Y la tercera parábola dice que el reino de Dios se parece a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces. Cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los pescados; ponen los buenos en canastos y tiran los malos (Mt 13, 44-52).

En cuanto a la primera parábola, es Dios mismo ese tesoro escondido, que se deja encontrar en su Palabra y en sus sacramentos. Pero también lo encontramos en la vida cotidiana, en los días soleados y nublados. Podemos descubrirlo también en personas y en situaciones alegres y sufrientes de la vida.

¿Qué hago cuando encuentro ese tesoro? Lo primero que tenemos que hacer es agradecerle por estar entre nosotros. En segundo lugar, hay que cuidarlo y defenderlo de los enemigos que quieran robárnoslo. Y, por último, hay que compartir este tesoro con los demás.

Cuide su tesoro vocacional. Cuide su tesoro matrimonial. Cuide su tesoro sacerdotal. Cuide su vida consagrada. Cuide su vida cristiana. Pablo dice que llevamos este tesoro en vasijas de barro. En cualquier momento podemos dejar caer la vasija y perderlo todo: «Llevamos este tesoro en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene de Dios y no de nosotros mismos» (2 Co 4, 7).


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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Ejecutivo y Legislativo, corresponsables del alza en el combustible II

Arnoldo Soch Tzul 30 Julio 2026 08:00
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Pero, en nuestro caso, estamos claros, el problema no es tanto el Estrecho de Ormuz ni nada parecido; el problema es interno: son tres empresas importadoras que desde siempre han importado el combustible y nos lo han vendido al precio que ellas han querido, es decir, a su sabor y antojo.

Recuerdo aquellas jornadas cuando hacíamos largas filas o colas para abastecernos de combustible —1973, 1978 y, recientemente, 2022—. El reclamo de la ciudadanía siempre ha sido: «¿Por qué las gasolineras le suben al precio cuando aún tienen reservas o inventarios con precios anteriores?». Y, desde siempre, hemos visto la opacidad del gobierno de turno; siempre, no hay respuesta para la población.

Nuestro problema tiene un nombre y se llama OLIGOPOLIO, es decir, dos o tres empresas —Texaco, Shell y Chevron— que controlan la importación, refinamiento y distribución del combustible. Entonces, ¿el subsidio al combustible, la eliminación del Impuesto a la Distribución del Petróleo —IDP—, la conformación de un fondo para emergencias de combustible, la adjudicación de un bono o vale para el consumidor y cualquier otra idea podrían ser la solución para paliar o solucionar la crisis del alza al combustible en Guatemala? Definitivamente no. Mientras los diputados no ataquen el fondo del asunto —oligopolio—, la población seguirá mermando su capacidad económica.

Para nadie es un secreto, el subsidio al combustible no beneficia al consumidor; entonces, ¿por qué el Ejecutivo no buscó otra alternativa de solución? Pues vaya usted a saber. Nosotros podemos hacer una y mil conjeturas al respecto, pero lo cierto es que la responsabilidad está en la cancha de los «honorables padres de la patria» y resulta que, para las redes sociales, los diputados se muestran sumamente preocupados por nuestra economía; pero, dentro del hemiciclo parlamentario, ni por asomo se han preocupado por darle una solución al respecto. Su preocupación es meramente interés político. Al parecer, aprobaron darle un beneficio económico a los eternos veteranos militares, aquellos que, año con año, son utilizados por algunos pícaros diputados, mientras la población sigue esperando la rebaja al combustible.

Señoras y señores diputados, por enésima vez les recuerdo y les exijo reformar el Dto. 109-97 —Ley de Comercialización de Hidrocarburos—; ahí está la solución al abuso desmedido de las importadoras. Asimismo, fiscalicen el «trabajo» del directorio de la Superintendencia de Competencia. La población ya está pagando altos salarios al directorio y no hemos visto absolutamente nada respecto al trabajo de esta institución. Entiendo perfectamente que la fase de aplicación plena y sancionatoria es a partir del 9 de diciembre de 2026, pero ¿acaso el alza desmedida y abusiva del precio del combustible no es una razón suficiente para reformar la Ley de Competencia y hacer que entre en vigencia inmediatamente esta última fase y que adquiera todas las facultades operativas para investigar de oficio o por denuncias y así aplicar sanciones económicas y controlar las concentraciones de mercado del combustible, es decir, atacar frontalmente tanto el oligopolio como el monopolio? Que no nos vayan a salir con el cuento de que no se pueden adelantar los plazos, porque sí pudieron alargar el plazo para pagar el ISCV. ¿Por qué no van a cambiar el plazo para que entre en vigencia la fase más importante de la Ley de Competencia? ¿Diputados, están con el pueblo o en contra del pueblo?

No más subsidio, no más suspensión temporal de impuestos, no más migajas para el pueblo.


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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Sanar la herida invisible del duelo gestacional

Perder un embarazo deseado no solo rompe el corazón; muchas veces conmociona el sistema nervioso.

Sara María Mendoza G. 30 Julio 2026 14:22
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Existe un dolor que rara vez encuentra espacio en la conversación cotidiana: el que se siente al sostener unos brazos vacíos tras haber albergado la promesa de una vida. La pérdida de una gestación deseada es una experiencia profundamente dolorosa que, suele ser minimizada por la sociedad con frases hirientes como "ya vendrá otro" o "por algo suceden las cosas". Sin embargo, el amor y la ilusión que se gestan desde el primer instante no se borran con una estadística, aunque las cifras nos recuerden que es una realidad desgarradoramente común. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1 de cada 4 embarazos termina en pérdida gestacional. Esto significa que millones de personas transitan este laberinto en silencio. A pesar de su frecuencia, el duelo gestacional sigue siendo un "duelo desautorizado", donde la falta de rituales sociales deja a las familias atrapadas en una soledad abrumadora.

Perder un embarazo deseado no solo rompe el corazón; muchas veces conmociona el sistema nervioso. Para muchas mujeres y parejas, la experiencia médica, la pérdida repentina o la sensación de traición del propio cuerpo se viven como un evento traumático. Cuando la tristeza profunda no cede y se acompaña de: Flashbacks o pesadillas, sobre el momento de la pérdida o los procedimientos médicos. Hipervigilancia y ansiedad extrema ante la idea de volver a intentar un embarazo o asistir a revisiones ginecológicas. Evitación de lugares, conversaciones o personas relacionadas con bebés o maternidad. Culpa irracional y desconexión emocional del entorno. Estamos hablando del desarrollo de un Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), reconocer esto no es señal de debilidad, sino el primer paso para una recuperación real. Sanar no significa olvidar, sino aprender a integrar la pérdida sin que el dolor paralice la vida. Si estás atravesando este proceso, estas pautas pueden acompañarte:

El dolor es legítimo. Prácticas como la respiración diafragmática y el contacto con la naturaleza ayudan a desactivar la respuesta de "lucha o huida" propia del trauma.  Al no existir ceremonias tradicionales, crear un espacio físico o simbólico (escribir una carta, plantar un árbol, conservar un objeto) ayuda al cerebro a procesar la pérdida. La terapia con enfoque en trauma (como la técnica EMDR o la Terapia Cognitivo-Conductual) y la psicología perinatal son herramientas fundamentales para destrabar el impacto traumático en el cerebro. El duelo gestacional merece ser nombrado, honrado y acompañado. El dolor no se tiene que cargar en soledad.


Sara María Mendoza G.

Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.


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OpiniónMedicina

Buscar trabajo no elimina las reglas

Una de las principales razones para comprender estos procesos es que obtener un empleo no elimina los procedimientos que se deben cumplir.

Crysta Nowell 30 Julio 2026 14:11
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Es entendible que buscar trabajo se puede convertir en un proceso tedioso y cargado de emociones, sobre todo en Guatemala, donde los procesos para aplicar a una oportunidad laboral requieren muchos pasos y documentos para poder ser tomados en cuenta. Los candidatos pueden encontrarse con entrevistas, pruebas psicométricas, verificación de referencias, solicitud de documentos y diferentes etapas de selección.

Para algunos candidatos, sobre todo para quienes nunca han vivido una experiencia de selección de personal, estos procesos pueden percibirse como excesivos, repetitivos e incluso como una falta de confianza; sin embargo, para la psicología organizacional y la gestión de las empresas, existen razones importantes para que estos procesos se mantengan.

Una de las principales razones para comprender estos procesos es que obtener un empleo no elimina los procedimientos que se deben cumplir. Aunque cada quien necesite con urgencia el trabajo, las empresas necesitan evaluar que los valores del candidato se adecuen a los de la empresa, determinar que el candidato posea las competencias, experiencias, disponibilidad y características para ocupar el puesto; todo esto con la finalidad de garantizar que el candidato se sienta cómodo con el puesto y no se retire rápidamente, obligando a la empresa a iniciar un nuevo proceso.

La frustración puede aparecer cuando el candidato considera que su experiencia debería ser suficiente, sobre todo para los migrantes retornados que no cuentan con todos los documentos que comprueban su experiencia laboral. Esto puede generar molestia, ansiedad y sensación de injusticia. Sin embargo, reaccionar con insultos, exigencias, amenazas o faltas de respeto hacia las personas que realizan el proceso puede perjudicar al propio candidato. La legítima necesidad de un empleo no justifica conductas agresivas; la inteligencia emocional también es un modelo que se evalúa en estos procesos: saber esperar, preguntar, expresar desacuerdos de manera respetuosa y aceptar que existen procedimientos que deben cumplirse.

Como las empresas tienen procesos establecidos, la recomendación que se les puede brindar a los candidatos es que prepararse para estos procesos puede marcar una diferencia. Actualizar el currículum, organizar certificados y referencias laborales, identificar las habilidades adquiridas en el extranjero y practicar entrevistas puede aumentar la confianza y facilitar la adaptación al mercado laboral.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPsicología

¿Subsidio temporal o solución estructural en el combustible?

Más allá de los subsidios temporales, el verdadero desafío consiste en garantizar un ahorro real para las familias.

Vilma del Rosario Xicará 29 Julio 2026 14:52
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El reciente debate sobre el subsidio que el Estado de Guatemala pretende financiar para los combustibles evidencia la necesidad de contar con políticas públicas que realmente tengan un beneficio sostenible para la población. Este subsidio además inconstitucional porque va dirigido solo al diésel y la gasolina regular (dejando fuera la gasolina super) lejos de mitigar el impacto del incremento internacional del petróleo, deja la interrogante de si estos recursos realmente favorecen al consumidor final o si el mayor beneficio es para los eslabones de la cadena de distribución.

A partir de agosto también se incorpora el uso de mezclas con etanol en los combustibles, una medida que busca diversificar la matriz energética y disminuir parcialmente la dependencia de los derivados del petróleo. Sin embargo, esta transición exige mecanismos efectivos de supervisión para garantizar que el porcentaje autorizado se respete, evitando efectos negativos sobre el rendimiento de algunos vehículos o costos adicionales para los usuarios. La transparencia en el control será determinante para generar confianza entre los consumidores.

Desde una perspectiva económica, diversos sectores consideran que una alternativa con mayor impacto sería revisar el Impuesto a la Distribución de Petróleo Crudo y Combustibles Derivados del Petróleo. Una reducción o eliminación temporal de este gravamen podría trasladarse de forma más directa al precio pagado por los consumidores, siempre que existan mecanismos estrictos de verificación que impidan que el beneficio sea absorbido por intermediarios. Esta propuesta ha formado parte del debate nacional junto con otras iniciativas para estabilizar los precios de los combustibles.

El Estado destinará muchos millones de quetzales al subsidio que no ayuda en nada a los consumidores finales, da lo mismo el eliminar el impuesto, además debe tenerse una política integral que combine transparencia, competencia y fiscalización. Más allá de los subsidios temporales, el verdadero desafío consiste en garantizar un ahorro real para las familias.


 


Vilma del Rosario Xicará

Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.


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OpiniónSubsidio a Combustibles

Más que un reconocimiento, un legado para Quetzaltenango

Estoy convencido de que cuando una sociedad reconoce a sus líderes, también fortalece sus valores.

César Pérez Méndez 29 Julio 2026 13:08
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Agosto será, una vez más, el mes de quienes inspiran y aportan. En La Voz de Xela estamos ultimando los detalles de la segunda edición de los RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26, una iniciativa que nació con el propósito de hacer algo que muchas veces olvidamos como sociedad: reconocer en vida a quienes, con su trabajo y liderazgo, están transformando Quetzaltenango y el país.

La primera edición, LA VOZ 25, nos confirmó que existe una profunda necesidad de destacar a quienes generan desarrollo, crean oportunidades y dejan huella. Por ello, este año renovamos ese compromiso con una nueva selección de 20 líderes, hombres y mujeres, cuya trayectoria representa un ejemplo para las presentes y futuras generaciones.

La lista de los homenajeados ya está definida. Son personas que han demostrado que el éxito cobra mayor significado cuando va acompañado de impacto social. Nuestros criterios mantienen una visión integral: reconocer el liderazgo empresarial, la generación de empleo, la innovación, la responsabilidad social, el aporte a la educación, la cultura, el deporte y todas aquellas acciones que fortalecen el desarrollo de nuestra comunidad.

Estoy convencido de que cuando una sociedad reconoce a sus líderes, también fortalece sus valores. Cada historia de esfuerzo y perseverancia se convierte en inspiración para emprendedores, estudiantes, profesionales y ciudadanos que buscan construir un mejor futuro.

Los RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26 no son únicamente una gala. Son una declaración de principios y un compromiso permanente de La Voz de Xela con la promoción del liderazgo positivo y el desarrollo de nuestra región.

En las próximas semanas daremos a conocer más detalles de esta edición. Será el momento de que Quetzaltenango y Guatemala sean testigos de un reconocimiento que exalta el liderazgo, la excelencia y el compromiso de quienes están impulsando el desarrollo y transformando nuestro país.

Porque reconocer a quienes construyen el futuro también es una manera de construirlo.


César Pérez Méndez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.


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RECONOCIMIENTOS LA VOZ 26La Voz 26Reconocimientos

El fracaso no tiene la última palabra

Si has fracasado, no escondas las cicatrices; conviértelas en testimonio de que Dios sostiene, restaura y abre caminos donde parecía no haberlos.

Edwin Ibarra 28 Julio 2026 10:11
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Vivimos en una sociedad que aplaude el éxito, pero que pocas veces habla de quienes han tenido que levantarse después de una derrota. Sin embargo, detrás de muchos hombres y mujeres admirables hay historias de fracasos matrimoniales, empresas quebradas, relaciones familiares rotas y sueños que parecían haber llegado a su fin.

El fracaso duele, pero no define a la persona. Más bien, puede convertirse en el punto de partida para una vida más sabia, más fuerte y más cercana a Dios. La Biblia nos recuerda: "Porque siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse" (Proverbios 24:16). La diferencia no está en no caer, sino en decidir levantarse una vez más.

La fe tiene la extraordinaria capacidad de convertir las heridas en lecciones y los tropiezos en oportunidades. Por eso el apóstol Pablo escribió: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien" (Romanos 8:28).Incluso aquello que hoy parece una derrota puede ser la herramienta con la que Dios forme nuestro carácter y nos conduzca hacia un propósito mayor.

Quizá hoy sientes que perdiste demasiado. Tal vez un matrimonio terminó, un negocio fracasó o la familia atraviesa una profunda crisis. No ignores el dolor, pero tampoco permitas que el dolor escriba el último capítulo de tu historia.

Dios sigue siendo especialista en nuevos comienzos. Su promesa permanece vigente: "He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis?" (Isaías 43:19).

Si has fracasado, no escondas las cicatrices; conviértelas en testimonio de que Dios sostiene, restaura y abre caminos donde parecía no haberlos. El fracaso puede ser una pausa, pero nunca el punto final. Mientras haya fe, habrá esperanza; y mientras haya esperanza, siempre existirá la posibilidad de comenzar de nuevo.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión

No se canse de hacer el bien

Silvia Morales Paniagua 27 Julio 2026 16:30
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Este versículo bíblico: «Así que no nos cansemos de hacer el bien porque, si seguimos haciéndolo, Dios nos premiará a su debido tiempo», se ha convertido en una frase famosa muy aplicada en la vida secular, utilizada para explicar que cada acción buena que realizamos en la vida es comparada con un tipo de semilla que producirá fruto.

Permítame hacerle la siguiente pregunta: ¿considera usted que hacer el bien produce cansancio? Probablemente muchos opinarán que sí, especialmente cuando existen ciertas actitudes y comportamientos que son tan sencillos de practicar, pero no lo hacen. Quizá usted se va a identificar con este ejemplo: saludar con cordialidad a una persona en la calle y no ser correspondido. No podemos entender ni cambiar la conducta de las personas; sin embargo, podemos entender nuestra intención, y es lo que cuenta, ya que la educación no pelea con nadie. Es más, experimentamos que la cordialidad abre puertas en la vida. Imaginemos ahora que, por esta mala experiencia, dejáramos de tener esta buena actitud; nosotros seríamos los perjudicados al no tener el beneficio que nos causa hacer el bien.

Cuando entendemos que hacer el bien, o hacerle el bien a alguien, es mucho más beneficioso para la persona que lo hace que para la persona que lo recibe, entonces hemos entendido la importancia de hacer el bien.

El pasaje bíblico nos enseña que hacer el bien es una semilla que generará fruto de mucho beneficio, especialmente para el sembrador. ¿Cree usted que un agricultor siembra un producto pensando solamente en el beneficio del consumidor? Hablemos con honestidad, lo hace porque es una forma de producir y generar muchos beneficios económicos.

Hacer el bien conlleva paciencia. Algunas veces el beneficio es inmediato, como en el ejemplo ya mencionado: ser amable y cordial produce bienestar y satisfacción en el momento; pero, en otros casos, por ejemplo, elegir opciones saludables son acciones que darán resultados a mediano o largo plazo.

Así que la invitación es para que nuestro actuar siempre vaya orientado a hacer el bien sin mirar a quién; recuerde que en la vida todo tiene sentido.


Silvia Morales Paniagua

Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.


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Sonríe y sé amable

Carol Contreras 27 Julio 2026 13:00
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Marian Rojas Estapé es una psiquiatra y reconocida escritora española que refuerza este tema: la gestión de las emociones es clave para poder ser feliz. Soy fan de sus libros y también de su pódcast. En el más reciente que escuché, menciona una frase con la que conecté inmediatamente: «No conozco a nadie que, siendo pesimista, le vaya bien en la vida», explicando que el optimismo no es negar la realidad. Ella explica que el optimismo es entender lo que me está pasando, aceptarlo, pero asimilarlo de una manera en la que no bloquee mi forma de seguir adelante.

Menciono esto porque la actitud que tomamos en nuestro día a día puede hacer la diferencia, no solo de manera interna, sino también en el entorno donde nos desenvolvemos. Algo tan sencillo como una sonrisa y la amabilidad con la que te comunicas tienen un poder extraordinario. No cuestan dinero, no requieren grandes esfuerzos y, sin embargo, pueden cambiar el rumbo del día de una persona.

Una sonrisa se convierte en un acto de bondad; la amabilidad funciona de la misma manera: es una decisión diaria que se refleja en las palabras, el tono de voz, en la forma en que escuchamos, cómo saludamos y el respeto con el que tratamos a quienes nos rodean.

Una persona puede vestirse impecablemente, pero si la actitud es fría, arrogante e indiferente, la probabilidad de generar conexiones genuinas es muy baja. La sonrisa tiene un efecto contagioso, favorece la liberación de sustancias asociadas con el bienestar, ayuda a reducir el estrés y fortalece las relaciones interpersonales.

No conocemos las batallas que cada persona está librando internamente. Sonríe y sé amable. Saluda, agradece sinceramente, pregunta con amabilidad, transforma tu entorno con un gesto tan simple como regalar una sonrisa. Recuerda que, en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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