La mujer rural en el proceso de la configuración de la cultura ambiental

Colaboración 27 Enero 2020 19:48
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Por Yendi Yomara Santos Rodas

Dentro del ámbito de la educación informal la mujer del área rural se instituye como elemento sustancial  dentro del proceso de educación ambiental,  y lamentablemente se le ha invisibilizado dentro de las políticas educativas, en tanto que muy poco se le ha reconocido su potencial como figura social copartícipe de la educación y la producción. 

Por tradición, los hombres se han constituido en los propietarios de las tierras productivas, pero son las mujeres las que participan activamente y quizá en mayor medida que los hombres en los procesos de producción, sobre todo, los que se desarrollan a escala familiar.  Ellas se constituyen en productoras alimentarias: Su función es trascendental para determinar y garantizar seguridad alimentaria   y  de bienestar de todo el hogar, en tanto que es ella quien administra los alimentos familiares, pero igualmente, se desempeña activamente como productora de bienes alimentarios de las sociedades.

Pero se debe aclarar aquí, que el concepto de mujer rural no es un sinónimo de mujer agricultora, aun cuando en sea a éste último grupo al que pertenece  un  porcentaje  elevado de mujeres que habitan en las zonas rurales y que  se enrolan en la práctica de la agricultura en forma más o menos permanente.   La labor que se realzará en las siguientes reflexiones, desborda el de mujer productiva agrícola, e incluye y concibe a una mujer productiva en  muchas esferas económicas, entre éstas, la agrícola, y asume su labor en tanto que hace uso de los recursos naturales, de una u otra manera;   pero además, se realza el  papel en   su desempeño  como transmisora de valores sociales, culturales y hasta religiosos de su entorno, adquiridos no solo por su experiencia con esos recursos naturales, sino por efecto de sus relaciones sociales, que implica relaciones de poder, relaciones económicas, etc.

Con el hecho de plantear el caso de la mujer rural,  no se pretende soslayar la importancia de la mujer de otras esferas sociales o económicas,  sino demostrar que por sus particularidades, la mujer del ámbito rural juega un papel relevante dentro del proceso ambiental, porque:  

  1. Tiene una relación directa con los recursos naturales por el papel productivo en el que en la mayoría de los casos se desenvuelve. En tal sentido, el  vínculo que se establece entre las mujeres y su ambiente se entiende por el tipo de actividades que ellas realizan para la reproducción de su familia y de su comunidad.
  • Las madres administran los alimentos y otros recursos que familiarmente se producen.
  • Mantienen un vínculo más estrecho con los hijos, por lo que la tarea de transmisión de valores intergeneracional le corresponde en mayor medida en relación al padre de familia.

Un hecho que es importante resaltar es que las comunidades rurales muestran regularmente diferencias étnicas, por lo que en cada caso el rol que asume la mujer y los valores que  transmite puede variar.  Pero lo que sí es un hecho más común es que,   dentro de la estructura productiva  la mujer se desempeña en  pequeñas parcelas  productivas, mismas que se usan para consumo familiar.   Entonces, estas pequeñas parcelas donde se desempeñan las mujeres  son el  ámbito de producción, de gestión y de consumo, y en relación al proceso de consumo es la mujer quien decide  cuanto y como usar ese recurso.

Aún con  los niveles de vulnerabilidad ambiental, social y económica que caracteriza los ámbitos rurales, a lo cual se suma la exclusión  a la que la mujer ha sido sometida en varias de las esferas de la sociedad, y que  limita  las actividades  domésticas y productoras de las mismas:   es un hecho innegable que  la relación que la mujer tiene con los recursos naturales  es muy estrecha,   misma  que le ha provisto de “conocimientos y experiencias de uso y manejo que son vitales para la conservación y el desarrollo, sin embargo la importancia de estos conocimientos sobre la biodiversidad, por sus condiciones de género, muchas veces han sido desconocidos, ignorados, invisibilizados, e inclusive en muchos casos se han perdido” (Pazmiño,2005).  En definitiva,  se ha de admitir que la mujer rural participa activamente en la gestión ambiental  y  además ha desarrollado cierto conocimiento en torno al manejo de los recursos naturales debido a las actividades propias de su género. 

Calixto (1997) plantea que el papel de la mujer como educadora en la familia incluye lo ambiental.  En torno a la temática ambiental manifiesta actitudes que involucran  a los integrantes de la familia en actividades de uso  de la  energía, del recurso hídrico de prácticas alimentarias y de convivencia. Actividades que se enrolan dentro del qué hacer  de ama de casa y madre de familia.  La mujer se compenetra  de manera más activa en las tareas propias del hogar o denominadas “domésticas”  que los hombres, son las mujeres las  encargadas de proveer de agua, alimento, medicina (se le atribuye a la mujer el uso de plantas medicinales naturales),  en algunos casos de vestimenta, y  de disponer en el hogar un ambiente más inocuo para toda la familia.   Estas actividades, implican una transferencia de conocimientos a las nuevas generaciones en cuanto a  cuánto, qué y cómo consumir.

El problema de la contaminación ambiental y el deterioro de los recursos naturales, se asocia  a muchos factores: patrones de consumo, acelerado crecimiento de la población y  su concentración en algunas áreas;  al desarrollo industrial, cambios de hábito y de consumo, y el nivel de vida. Dichas prácticas se encuentran determinadas e íntimamente relacionadas con las relaciones propias de  la sociedad, en todas sus esferas.

El segundo Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental realizado en Jalisco 1997,   estableció con claridad que  los problemas de contaminación ambiental se relacionan en cada acción de la persona, de la familia  y de la comunidad. De hecho,  la producción de desechos son resultantes de los hábitos de consumo de bienes y en cuyo manejo resulta evidente lo siguiente :

• La necesidad urgente de buscar y poner en marcha alternativas de acción para modificar los patrones de consumo doméstico de bienes, entre los que se encuentra sustancias de riesgo.

• Así mismo, es necesario buscar vías y establecer mecanismos de coordinación en la

acción de los diferentes organismos involucrados en la gestión de los desechos domésticos.

Como se hace notar, en dicha convención se adjudica a las prácticas del hogar y más aún, del seno familiar,  una las causas del proceso de producción de deshechos nocivos para el ambiente.  Además, en un apartado posterior, involucra dentro de los procesos de contaminación  no solo  a las ciudades, sino también a las comunidades indígenas y rurales.

Muchas veces impera la idea de que lo rural no contamina en comparación con las sociedades urbanas.  Esto, porque hay menos accesibilidad  comercial,  menor  o nulidad desarrollo industrial,  altos  niveles de pobreza  que implica menor poder adquisitivo,  y determinadas  pautas culturales que rigen las relaciones con el entorno;  aún con ello no se le puede desligar de su responsabilidad en el  proceso de contaminación ambiental. Existe mucha insistencia en   creer que los residuos contaminantes de las áreas rurales son únicamente  producto de las actividades agrícolas,  y  si bien es cierto que  no se puede comparar los niveles y los patrones de consumo del ámbito rural  con el  urbano,  ya no se  puede pensar en un área rural  virgen, es decir aislada en su totalidad   de las transacciones comerciales responsables de introducir  todo tipo de productos, muchos de los cuales,  resultan ser perjuiciosos para el entorno natural.

Muchos de estos  elementos contaminantes y que deterioran el entorno natural se asocian con productos originados en el hogar y a las prácticas relacionadas con la  disposición final de los desechos sólidos,  con la adquisición de productos  imperecederos a los cuales no se les otorga ninguna otra utilidad que aquella para lo cual fue adquirida,  la limpieza y mantenimiento del hogar,  el uso de fertilizantes y pesticidas,  alimentos  de los animales, artículos de belleza y cuidado personal, etc.  Nótese que muchos de estos productos se asocian con actividades  tradicionales de la mujer, por lo que la forma en que se administren dentro del hogar, dependerá en mucho de su educación ambiental, y de igual manera, determinará los hábitos y conductas ambientales de las nuevas generaciones.

Según Errázuriz (FAO, 1987), aún cuando el desempeño de la mujer del área rural no se limita a lo interno del hogar,  las féminas privilegian este desempeño, en tanto que es el único que les otorga  identidad, posición social, que no depende del nivel adquisitivo económico como criterio de diferenciación social.  El papel de madre se constituye en la única posición en que la mujer se siente insubstituible.  “Las actividades domésticas de las mujeres constituyen un sistema semiautónomo, centrado en el bienestar familiar, que es controlado por las mujeres y constituye un área única donde la mujer puede ejercer su poder de decisión con legitimidad y mayor autodeterminación” (Errázuriz, FAO, 1987)

Así, el seno familiar se impone como  la institución social que forma valores y actitudes ambientales culturales ya que mantiene y asegura en muchos de los casos la transmisión oral de la cultura y la conservación de los patrimonios de los núcleos rurales. El componente educativo de la familia es fundamental para el desarrollo psicológico, afectivo y axiológico de todo ser humano.   Una actuación nula o negativa de la familia, conlleva  para el niño o el joven,  indefectiblemente, un desconcierto dada la duplicidad de los mensajes que percibe.

En su relación con la educación formal,  las mujeres  están directamente involucradas con la educación de sus hijos e hijas. De hecho, en mi experiencia educativa,  he podido constatar en todo momento mayor asistencia de las madres a las  actividades escolares y  mayor entereza por apoyar el  desenvolvimiento académico de sus hijos.

Se busca que el niño antes que llegue a la escuela adquiera conciencia de sus posibilidades de influir y actuar en su entorno y de transformarlo, por lo que la educación materna resulta imprescindible en esta dimensión.  Es necesario evitar, que los conocimientos que el niño esté adquiriendo en la escuela y los hábitos que los maestros intenten formar en ellos colisionen con los hábitos y  la  fuerte influencia del hogar; ya  que por medio de una pedagogía íntima, las mujeres transmiten en la cultura doméstica desde la lengua y las concepciones del mundo, hasta las identidades de los sujetos y las relaciones sociales privadas con su ritualidad y mitología; y son las encargadas de vigilar aun a costa suya la obediencia y el cumplimiento de las normas cotidianas (Lagarde, 1996).  En tal sentido, el involucramiento de la mujer en la educación formal debe  obligatoriamente considerarse.  Las mujeres deben apoyar  a los y las docentes en la tarea de educar, y deben ser conscientes de las competencias que la escuela quiere desarrollar.  Los docentes deben considerar a la mujer, madre, en su mejor aliada pedagógica.  Lo más importante es su integración en la toma de decisiones y su comunicación constante con los y las docentes para resolver juntos los problemas que se presenten.

Una educación  que integre familia, escuela y comunidad, será pues la que asegure el éxito de la educación ambiental.

La participación de la mujer en la familia, la comunidad y la sociedad, demanda entonces de la implementación de políticas que fortalezcan su actuación y que valoren su actividad educativa informal.  Se requiere además que las naciones intervengan con programas sustentables que brinden asesoría técnica, capacitación, recursos para la producción, y  educación formal e informal para la mujer rural.    Además, es preciso, que los países superen las acciones excluyentes hacia la mujer, y que las curricula educativas incorporen relevantemente en la teoría y práctica  el eje de género y educación ambiental, pero además, que consideren la incorporación, inexcusable, de la lengua materna como principio lingüístico pedagógico y la cosmovisión y pautas culturales de los grupos sociales marginados, entre estos, los indígenas. 

El programa de la Agenda 21, acordada en la Cumbre de la Tierra en 1997,  realza el fortalecimiento del papel de los  grupos indígenas y de la mujer  con miras al desarrollo sostenible. Y  si bien es cierto que los medios de comunicación han contribuido a difundir  información sobre la problemática ambiental, ésta ha sido mínima y carente de un esfuerzo  mayor que oriente a las familias en relación al  uso de todos los  recursos en el hogar.  Por tanto, se demanda que se remocen los esfuerzos en educación no formal e informal para concientizar y sensibilizar a todos los miembros de la familia.

En definitiva, las  cuestiones como: el rol de la familia, y sustancialmente, el papel ambiental de la mujer en el hogar,  y el cómo se asume el mismo por parte de los demás integrantes de la familia en actividades ambientales concretas, emergen como interesantes objetos para la investigación, pues los resultados emanados de ella podrían favorecer la instrumentación de políticas ambientales al respecto.

"Mientras la contribución de la mujer a la ordenación del medio ambiente no reciba reconocimiento y apoyo, el  desarrollo sostenible seguirá siendo un objetivo difícil de alcanzar" (Informe de la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer, 2010).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Calixto Flores, R. (1997). La Perspectiva de Género en la Educación Ambiental. En la Revista Xictli de la Unidad –UPN-  094.  D.F. México.

Daltabuit, M. (1994). Mujer rural y medio ambiente en la selva lacandona, CRIM-UNAM, México.

Ezarruriz,  M. (1987).  Participación Institucional en la vida Campesina. División Agrícola Conjunta. CEPAL/ FAO. Santiago de Chile.

Lagarde, M. (1996). La perspectiva de género en Género y feminismo. Desarrollo humano y democracia. Ed. Horas y HORAS. España.

Pazmiño Montero.  A.  (2005).  Las Mujeres Indígenas  de Latinoamérica en la Agenda del Desarrollo. UICN. Ecuador.

Pazmiño Montero, A. (2006).  Los Objetivos de Desarrollo del Milenio: Las opciones para las Mujeres Indígenas y la Pobreza. Ponencia de Seminario de Mujeres Indígenas, Territorialidad y Biodiversidad. Bogotá, 8 de Septiembre.


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El que se ama es feliz

P. Orlando Pérez 31 Octubre 2026 07:00
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Como se sabe, la ley judía tenía 613 mandamientos, por lo que es lógico que, en Mt 22, 34-40, un doctor de la ley le pregunte a Jesús cuál de esos mandamientos es el más importante. Y Jesús le responde: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Dt 6,4). La práctica de la verticalidad y horizontalidad del amor depende del amor a uno mismo. Es imposible amar a Dios y al prójimo si no nos amamos. Estoy consciente de que el amor es un don de Dios, es una virtud teologal, es decir, Dios nos da el amor de forma gratuita. Pero si en mí hay demasiado odio y envidia, el amor no puede producir buenos frutos.

La manera de demostrar que amamos a Dios con el corazón, alma y mente es amarnos, amar a los otros, a los próximos, a los que de alguna manera comparten su vida conmigo. El verdadero amor a Dios se refleja en el modo en que amamos, cuidamos y nos preocupamos de los demás. El amor a Dios se expresa en el respeto por el otro, en la obediencia mutua y en una caridad constante. Por eso, San Juan de la Cruz dice que “en el ocaso de la vida seremos examinados en el amor”. La vida se nos es dada para que amemos. El día que en la sociedad y en la Iglesia los hombres y las mujeres nos amemos más, habrá más felicidad. Si usted ama, es feliz. Si usted odia, es infeliz. Hagamos realidad este deseo de Cristo en donde estemos todos los días.

Cuando de verdad se ama, entonces no se hace sufrir a nadie. Cuando realmente amamos, no se explota ni oprime a nadie. Todos estamos invitados a convertirnos en instrumentos de amor y nunca en instrumentos de sufrimiento, opresión y explotación. El mundo está lleno de sufrimiento, opresión y explotación porque sus líderes no lo aman. No hay que olvidar que toda acción tiene una consecuencia: “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero... no explotes a las viudas y a los huérfanos… mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos” (Ex 22, 20-26). Dios se da cuenta de nuestras maldades y tarde o temprano pagaremos las consecuencias de nuestras acciones. Recordemos que el que mal hace, mal acaba.

Cuando en una comunidad cristiana sus miembros se aman, esa comunidad se convierte en ejemplo de vida para las demás. La comunidad de Tesalónica había imitado el ejemplo de vida de Jesucristo y de Pablo, había aceptado la palabra de Dios, había llegado a ser ejemplo de vida para los creyentes de Macedonia y Acaya y, por eso, Pablo la alaba (1Tes 1, 5-10).

Toda comunidad humana está invitada a convertirse en modelo de amor y de entrega para las demás. Es lamentable que muchas comunidades cristianas no amen a Dios, sino que amen sus propios intereses. Aman a sus imágenes, aman al dinero y a las cosas materiales. Invierten grandes cantidades de dinero en contratar a grupos musicales en honor a sus patronos, pero su vida dice otra cosa y nada tiene que ver con las virtudes de sus patronos.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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El que se ama es feliz

P. Orlando Pérez 31 Octubre 2026 07:00
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Como se sabe, la ley judía tenía 613 mandamientos, por lo que es lógico que, en Mt 22, 34-40, un doctor de la ley le pregunte a Jesús cuál de esos mandamientos es el más importante. Y Jesús le responde: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primero de los mandamientos. El segundo es: amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Dt 6,4). La práctica de la verticalidad y horizontalidad del amor depende del amor a uno mismo. Es imposible amar a Dios y al prójimo si no nos amamos. Estoy consciente de que el amor es un don de Dios, es una virtud teologal, es decir, Dios nos da el amor de forma gratuita. Pero si en mí hay demasiado odio y envidia, el amor no puede producir buenos frutos.

La manera de demostrar que amamos a Dios con el corazón, alma y mente es amarnos, amar a los otros, a los próximos, a los que de alguna manera comparten su vida conmigo. El verdadero amor a Dios se refleja en el modo en que amamos, cuidamos y nos preocupamos de los demás. El amor a Dios se expresa en el respeto por el otro, en la obediencia mutua y en una caridad constante. Por eso, San Juan de la Cruz dice que “en el ocaso de la vida seremos examinados en el amor”. La vida se nos es dada para que amemos. El día que en la sociedad y en la Iglesia los hombres y las mujeres nos amemos más, habrá más felicidad. Si usted ama, es feliz. Si usted odia, es infeliz. Hagamos realidad este deseo de Cristo en donde estemos todos los días.

Cuando de verdad se ama, entonces no se hace sufrir a nadie. Cuando realmente amamos, no se explota ni oprime a nadie. Todos estamos invitados a convertirnos en instrumentos de amor y nunca en instrumentos de sufrimiento, opresión y explotación. El mundo está lleno de sufrimiento, opresión y explotación porque sus líderes no lo aman. No hay que olvidar que toda acción tiene una consecuencia: “No hagas sufrir ni oprimas al extranjero... no explotes a las viudas y a los huérfanos… mi ira se encenderá, te mataré a espada, tus mujeres quedarán viudas y tus hijos, huérfanos” (Ex 22, 20-26). Dios se da cuenta de nuestras maldades y tarde o temprano pagaremos las consecuencias de nuestras acciones. Recordemos que el que mal hace, mal acaba.

Cuando en una comunidad cristiana sus miembros se aman, esa comunidad se convierte en ejemplo de vida para las demás. La comunidad de Tesalónica había imitado el ejemplo de vida de Jesucristo y de Pablo, había aceptado la palabra de Dios, había llegado a ser ejemplo de vida para los creyentes de Macedonia y Acaya y, por eso, Pablo la alaba (1Tes 1, 5-10).

Toda comunidad humana está invitada a convertirse en modelo de amor y de entrega para las demás. Es lamentable que muchas comunidades cristianas no amen a Dios, sino que amen sus propios intereses. Aman a sus imágenes, aman al dinero y a las cosas materiales. Invierten grandes cantidades de dinero en contratar a grupos musicales en honor a sus patronos, pero su vida dice otra cosa y nada tiene que ver con las virtudes de sus patronos.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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Obstáculos externos para practicar deporte

La cercanía con la terminal de buses y el mercado ha generado una dinámica complicada, las ventas se han extendido casi hasta la entrada del Complejo.

Vilma del Rosario Xicará 30 Octubre 2026 15:40
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El Complejo Deportivo de Quetzaltenango debería ser un espacio de encuentro, salud y formación para la niñez, juventud y atletas de nuestro municipio. Sin embargo, llegar a sus instalaciones se ha convertido, cada día, en una carrera de obstáculos que poco tiene que ver con el deporte.

La cercanía con la terminal de buses y el mercado ha generado una dinámica complicada, las ventas se han extendido casi hasta la entrada del Complejo, reduciendo el espacio peatonal y creando condiciones inseguras para quienes ingresan o salen; a ello se suma que buses y microbuses permanecen detenidos esperando pasaje sobre la vía contigua a la acera del complejo, dejándola prácticamente inutilizable.

Como consecuencia, la circulación se concentra en una sola vía, la ubicada a la par del arriate, esta permanece congestionada durante buena parte del día, y los conductores difícilmente ceden el paso a los vehículos que intentan salir del parqueo del complejo deportivo. Varios atletas no logran ingresar con facilidad, mientras que niños y adolescentes deben descender de los vehículos y buses en medio del tráfico para caminar hasta la entrada, esa situación representa un riesgo que no debería normalizarse.

El problema se agrava con el gran agujero en el asfalto de la única vía libre, parece un cráter y resulta difícil esquivarlo, pues el carril contiguo suele estar ocupado por los buses; esta avenida no tiene muchos años de haber sido asfaltada, por lo que su deterioro obliga a cuestionar la calidad de la obra y la falta de mantenimiento oportuno.

Las autoridades municipales, de tránsito y quienes administran el entorno comercial deben coordinar soluciones reales: ordenar las paradas de transporte, respetar los accesos, recuperar la acera y reparar de inmediato la carpeta asfáltica. El Complejo Deportivo merece accesos seguros, fluidos y dignos para quienes llegan a entrenar, competir y utilizar sus instalaciones.


Vilma del Rosario Xicará

Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.


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OpiniónDeporte

Obesidad, sobrepeso y su impacto en nuestra vida sexual

Es importante consultar a tiempo para evitar entrar en un cuadro de disfunción sexual, por no atender tempranamente algunos síntomas que podamos presentar.

Sara María Mendoza G. 30 Octubre 2026 12:38
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¿Alguna vez hemos pensado que el sobrepeso puede afectar algo más que nuestra salud cardiovascular, nuestras articulaciones o nuestros niveles de glucosa? También puede influir en nuestra vida sexual, en la manera en que nos relacionamos con nuestro cuerpo y, especialmente, en cómo disfrutamos de la intimidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reportó que, en 2025, aproximadamente 2,800 millones de adultos vivían con sobrepeso y, de ellos, 940 millones tenían obesidad. Esto representa al 45% de la población adulta mundial con sobrepeso y al 16% con obesidad. Son cifras que nos invitan a mirar esta condición más allá de la estética: estamos frente a un importante problema de salud pública.

La obesidad puede alterar el equilibrio metabólico y hormonal, favorecer la resistencia a la insulina, afectar la circulación sanguínea y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Todos estos factores pueden repercutir en la respuesta sexual.  En las mujeres, pueden presentarse alteraciones del ciclo menstrual, dificultades en la ovulación, cambios hormonales y, en algunas circunstancias, disminución del deseo sexual. En los hombres, la obesidad se relaciona con mayor riesgo de disfunción eréctil, alteraciones metabólicas y disminución de los niveles de testosterona.

Sin embargo, hay una dimensión que pocas veces abordamos en la consulta: la emocional.  El sobrepeso puede modificar la percepción que tenemos de nuestro cuerpo. Algunas personas sienten vergüenza al desvestirse, evitan los encuentros íntimos, temen ser juzgadas o dejan de sentirse atractivas. A esto se suma el cansancio, la ansiedad, la depresión y el estigma social. Poco a poco, la intimidad puede convertirse en un espacio de inseguridad en lugar de ser un espacio de conexión y placer.

Y aquí quiero detenerme en algo importante: el deseo sexual no desaparece por tener sobrepeso, ni la belleza, la sensualidad o el derecho al placer dependen de una talla. No debemos confundir una condición médica con el valor de una persona. La sexualidad es una expresión integral de nuestra salud. Requiere bienestar físico, emocional, confianza, comunicación y libertad. Por eso, cuando hablamos de tratar la obesidad, también debemos hablar de recuperar calidad de vida, movilidad, autoestima y bienestar sexual. Es importante consultar a tiempo para evitar entrar en un cuadro de disfunción sexual, por no atender tempranamente algunos síntomas que podamos presentar.


 


Sara María Mendoza G.

Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.


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OpiniónSexualidad

Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios

P. Orlando Pérez 24 Octubre 2026 07:00
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El pasado domingo 18 de octubre de 2026 se celebró en la Iglesia la Jornada Mundial de las Misiones. Y este año el papa León dice: “Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema Uno en Cristo, unidos en la misión. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.

Estas ideas del papa León nos invitan a reflexionar sobre el papel que estamos desempeñando en la misión que se nos ha encomendado desde el bautismo, tanto consagrados como laicos. Cada uno pregúntese: ¿cuáles son mis motivaciones profundas para trabajar por el reino de Dios? ¿Qué me motiva? ¿Qué me mueve? ¿Me mueve el poder, el prestigio, la fama, el dinero? Reflexionemos sobre nuestras motivaciones.

En Is 45, 1. 4-6, el Señor le habla a Ciro: “Por amor a Jacob, mi siervo, y a Israel, mi escogido, te llamé por tu nombre… para que todos sepan que no hay otro Dios fuera de mí”. La motivación para estar en la Iglesia y ser Iglesia es personal. Dios me ha llamado para ser misionero en mi familia, en mi grupo, en mi comunidad. Y el que me debe motivar a evangelizar es Dios mismo. Todo hay que hacerlo por él y para Él.

Dios nos ha elegido para ser sus discípulos. Pero ¿qué tipo de misionero soy? ¿Soy como los fariseos que aprovechan sus reuniones para tramar trampas en contra de Jesús? Dice el Evangelio de hoy: “Se reunieron los fariseos para ver la manera de hacer caer a Jesús, con preguntas insidiosas, en algo de que pudieran acusarlo” (Mt 22, 15-21). Nosotros no desperdiciemos el tiempo en estar planeando trampas para hacer caer a nuestros hermanos. Aprovechemos ese espacio para evangelizar, para aconsejar, para hacer obras de caridad.

Los verdaderos misioneros tenemos que estar atentos siempre para darle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Ya san Agustín de Hipona afirmaba: “El César busca su imagen, dénsela. Dios busca la suya: devuélvansela”. El César es el Estado. Hay que darle al Estado lo que es del Estado: pagar impuestos y cumplir las leyes fiscales.

Hay que darle a Dios lo que es de Dios: practicar los sacramentos y los diez mandamientos. Hay que hacer oración y hacer obras de caridad. Los cristianos tenemos la responsabilidad de ser “buenos cristianos y honrados ciudadanos” (San Juan Bosco).

Es decir, el Estado y la Iglesia son diferentes, puesto que nuestra misión es diferente. Ellos deben cumplir su responsabilidad de velar siempre por el bien común, garantizar la vida desde la concepción hasta la muerte natural, etc. Y nosotros tenemos que hacer bien lo que nos corresponde a través del trabajo que hacemos todos los días. Cuando un político se aparta de Dios, entonces surge el robo, la avaricia y la corrupción. Cuando dentro de la Iglesia nuestra prioridad no es Dios, sino otras cosas, nos convertimos en cristianos falsos.

Que Dios ilumine para que todos integremos a Dios a nuestra vida y que nuestras acciones coincidan con la fe que profesamos.


P. Orlando Pérez

Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.


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De espantos y aparecidos

Ocupémonos de los aparecidos de cada cuatro años, que requieren de nuestra atención.

Claudia Yomara Mazariegos Soto 30 Octubre 2026 08:33
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Con el tema de esta semana nos alejamos un poco del análisis de la ciudad que queremos o deseamos, para adentramos al Realismo Mágico de esta sociedad que espera un milagro en momentos de desesperanza, tema idóneo de estos días de espantos y aparecidos.

Estaba pensando en hablar de las almas del purgatorio y como ayudarlas a seguir su camino o hablar de los espantos vivos los que aparecen cada cuatro años y que desaparecen de repente cuando los ciudadanos más los necesitan.

Hay que dejar a los muertos que no requieren de nuestra preocupación, hagamos una oración y dejémoslos descansar en paz, ocupémonos de los aparecidos de cada cuatro años, que requieren de nuestra atención, es momento de analizar, investigar e indagar a cada uno de los que se van presentando con sus mejores argumentos.

Cuidado con los espejos y regalitos que se dan en esta temporada, al igual que con las promesas que no se cumplen, hay que ver al aparecido que se preocupa por su sociedad, pero que no cree tener todas las soluciones para los problemas de la comunidad. Hay que ver más lejos con el que le interesa lo que piensa y siente el pueblo y le pone atención.

Y mucha atención con las catrinas que bailan al son que les tocan, y dejan solitarios los espacios cuando les molesta la luz que los dirige. No permitan que les endulcen los oídos, como esos dulces que se regalan en este tiempo, efímeros y que pueden hacer daño, cuidado con las intenciones que llevan.

Una sugerencia hay que llevar una candelita para las animas benditas y que Dios nos agarre confesados cuando tengamos que decidir, mientras tanto saboreemos de un buen fiambre y degustemos del mucún en dulce, disfrutando de la familia y de nuestras tradiciones.


Claudia Yomara Mazariegos Soto


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OpiniónGuatemala

En Guatemala los jóvenes decidirán el futuro del país. Parte I

Arnoldo Soch Tzul 29 Octubre 2026 07:00
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En las últimas semanas, en el país han venido pasando cosas fuera de lo común, lamentablemente casi todas relacionadas con acciones violentas y en el contexto político. Definitivamente, estas acciones y/o prácticas, en teoría, eran parte del pasado oscuro que vivió nuestro país; sin embargo, la triste realidad es que no. Aún hay grupos y, al parecer, se están reorganizando para sembrar temor con el fin de que la ciudadanía que desea cambios profundos para vivir mejor deje de hablar, de pronunciarse y exigir.

Sin embargo, como se ven las cosas, a las “instituciones” políticas —partidos políticos— que conviven en Guatemala no les interesa en absoluto abordar temas que debieron de haber sido legislados desde hace más de 50 años y, para colmo, en el Congreso de la República hay diputados que llevan más de 20 años “legislando” más de lo mismo. Pero, al final de cuentas, ¿quién es el responsable de que los mismos de hace 25 o 50 años sigan en el Congreso de la República?

Los guatemaltecos hemos tenido ejemplos de cómo se deben afrontar los problemas sociales, políticos y económicos sin violencia, utilizando la herramienta silenciosa y más efectiva: el voto en las urnas. Bolivia, Ecuador, México, Argentina en el pasado reciente y Brasil hace apenas unas horas han hecho cosas inéditas para decirles a los corruptos y fascistas: este país nos pertenece, nosotros vamos a decidir y trabajar por lo más sagrado que pueda existir, la paz y la libertad. Los jóvenes hicieron lo impensable en Brasil: se unieron bajo un solo objetivo y, con las herramientas tecnológicas bajo el brazo, remontaron el resultado del balotaje de la primera vuelta. Reitero, según los analistas, fue algo extraordinario. Pregunto: ¿nosotros y los jóvenes de Guatemala podremos hacer lo mismo?

El padrón electoral del TSE —actualizado el 22/10/2026, 10:00 p. m.— registra a 10 millones 287 mil 319 ciudadanos empadronados. A mi parecer, es un poco más del 50 % del total de habitantes —no hay censo de población reciente—. De este total, el 54 % son mujeres y el resto, hombres; sin embargo, lamentablemente, de ese 54 %, el 21 % de las mujeres son analfabetas, es decir, 1 millón 170 mil 305 mujeres no saben leer ni escribir. Por eso digo: a los políticos que tienen más de 20 años vociferando cosas absurdas en el Congreso no les ha importado que las mujeres se alfabeticen porque no les conviene políticamente. En el caso de los hombres, representamos el 46 % del padrón electoral, pero el 12 % es analfabeto, es decir, 577 mil 576; en total, hay 1 millón 747 mil 881 personas que están a merced de los politiqueros ofreciéndoles el oro y el moro, incluso repitiendo lo que desde hace más de siete décadas han venido diciendo: “Así se vota”. Para ponerle la tapa al pomo, les indico: las personas analfabetas son indígenas y pobres.

Pero no todo está perdido, tenemos una esperanza y esa se llama juventud: hombres y mujeres que deben dar el paso al frente. Sí o sí, los jóvenes deben abanderar esta noble causa; ellos decidirán el futuro de este país. Resulta que en el padrón electoral se registran 2 millones 208 mil 106 mujeres entre las edades de 18 a 35 años; en el caso de los hombres, hay 4 millones 43 mil 32. Eso implica que el total de jóvenes entre 18 y 35 años de edad es de 6 millones 251 mil 138. Jóvenes —hombres y mujeres o mujeres y hombres—, ustedes representan el 61 % del padrón electoral; si mal no recuerdo, esto es algo inédito en nuestro país.

“Adquirir desde jóvenes tales o cuales hábitos no tiene poca importancia: tiene una importancia absoluta”. Aristóteles


Arnoldo Soch Tzul

Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.


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Apego evitativo: querer a alguien también puede dar miedo

El apego evitativo nos recuerda que alejarse no significa no sentir, sino que la persona no sabe cómo sentir y aceptar esas emociones.

Crysta Nowell 29 Octubre 2026 11:16
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Relacionarse con otras personas siempre es proceso complejo, porque se debe conocer y comprender a la otra parte, sin embargo, cada vez se vuelve más complicado darle explicación a la actitud que puedan tomar las otras personas. Últimamente ha surgido la duda de por qué cuando se conoce a una persona demuestra una actitud independiente, fría, poco expresiva o empiezan a distanciarse sin explicación alguna. Detrás de alguna de esas conductas existe un patrón conocido como apego evitativo, y simplemente es una forma de relacionarse donde se le dificulta la conexión emocional.

El apego evitativo se relaciona con construir relaciones con vínculos evitativos, donde se prioriza la independencia, se minimizan las prioridades de la otra persona, se minimizan las emociones propias y las de la otra persona, se sienten incómodos y la dependencia emocional les inquieta.

El apego evitativo proviene del vínculo, las experiencias emocionales y las relaciones durante su vida, este suele asociarse con minimizar el contacto emocional para no sentirse incómodos con otras personas, incluso cuando estas personas empiezan a sentir afecto o a identificarse con otras personas. Las personas con apego evitativo temen demostrar vulnerabilidad y es por ello que alejarse es la solución más inmediata.

Las experiencias de la infancia pueden influir en la vida adulta, pero este se manifiesta sobre todo cuando se intenta desarrollar una vida en pareja. El apego evitativo se manifiesta con distanciamiento, cuando la persona empieza a tener sentimientos por la otra persona, por ello, evita o se desaparece cuando es momento de tener conversaciones sentimentales.

Esto no significa que las personas con este patrón sean incapaces de amar, pueden sentir cariño y desear relaciones estables, pero les incomoda exponerse sentimentalmente, por eso sienten amenazas sobre su libertad, y es por ello que manifiesta indiferencia.

Es importante entender que no todas las personas que se alejan cuando están conociendo a una persona tienen apego evitativo, lo importante es evaluar si el patrón de esta persona coincide o únicamente necesita espacio por otras razones.

Las personas con apego evitativo sí pueden cambiar, iniciando con reconocer y evaluar si con estos patrones manifiestan apego evitativo. Para cambiar es recomendable buscar apoyo profesional que le ayude a aprender a expresar sus emociones gradualmente, comunicar con claridad lo que le sucede y sobre todo practicar la confianza. La psicoterapia puede ofrecer herramientas para comprenderlo y desarrollar de forma segura la habilidad de relacionarse.

El apego evitativo nos recuerda que alejarse no significa no sentir, sino que la persona no sabe cómo sentir y aceptar esas emociones. Querer aprender a acercarse emocionalmente a una persona que de verdad les importa también es parte de saber cómo construir relaciones saludables.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPsicología

Otra mirada a la vida

El respeto mutuo, la convivencia armoniosa, la preservación de las tradiciones y el aprendizaje entre culturas comienzan cuando escuchamos sin prejuicios.

Luis Felipe Polo 27 Octubre 2026 11:23
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Guatemala ocupa un lugar muy especial en mi vida. Mi relación con este país, que se ha mantenido a lo largo de los años, me ha permitido conocer de cerca la cultura de los pueblos mayas. He participado en ceremonias espirituales y celebraciones del Año Nuevo Maya, y he conversado con guías espirituales que me ayudaron a descubrir otras maneras de comprender la existencia. Lo que más me impresiona es la profundidad de su espiritualidad. Detrás de cada ceremonia y de cada expresión de respeto hacia la naturaleza encuentro una visión del mundo que no siempre resulta fácil comprender desde nuestras propias creencias.

En la cosmovisión maya, aunque existen diferencias entre comunidades y tradiciones, el ser humano, la naturaleza, el tiempo y el universo están profundamente relacionados. La espiritualidad forma parte de la vida cotidiana. También la relación con los antepasados invita a reflexionar sobre la vida, la muerte y aquello que permanece después de nosotros. Hace algunos años, fui conferencista en el III Congreso Internacional sobre el Pop Wuj, donde abordé los derechos indígenas desde la cosmovisión maya. Aquella experiencia reafirmó una convicción que mantengo hasta hoy: para respetar a un pueblo debemos comprender cómo interpreta el mundo.

El respeto mutuo, la convivencia armoniosa, la preservación de las tradiciones y el aprendizaje entre culturas comienzan cuando escuchamos sin prejuicios y reconocemos que ninguna civilización posee todas las respuestas. A menudo observamos las costumbres ajenas con curiosidad, pero también desde nuestras certezas. Nos cuesta aceptar que otras personas puedan comprender de manera diferente el tiempo, la naturaleza o la espiritualidad. No necesitamos compartir las mismas creencias para respetarlas. Necesitamos humildad para escuchar y disposición para aprender, comprender otras maneras de entender la vida también nos ayuda a comprender mejor la nuestra.


 


Luis Felipe Polo


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OpiniónGuatemala