Seamos siempre agradecidos
Uno de los valores principales de la vida es la “gratitud”. Al primero que tengo que agradecerle es a Dios. Dios ha sido el que me ha dado la vida, y gracias a este regalo, ustedes y yo estamos en donde en este momento cada uno está. La vida humana se me ha dado para que yo la ponga al servicio de los demás. Mi vida tiene que ser usada para hacer crecer y trascender a los demás seres humanos. Todas las bendiciones que se reciben cada día se las debemos a Dios, y por ende hay que agradecerle a Él este magnífico don.
Las personas agradecidas son más felices que las que creen que hacen lo que hacen por sus propios méritos. Agradézcale a Dios su vida, sus cinco sentidos, el cuerpo que tiene, etc. A Dios le debemos todo lo que somos. Pero también hay que agradecerles a nuestros padres por haber sido los medios para que viniéramos a este mundo. Agradézcales a sus padres todo lo que han hecho por usted. No pierda el tiempo en estar juzgando a sus padres. Muchos de los hijos e hijas no tenemos la solvencia moral para hacer juicios de valor acerca de la vida nuestros progenitores. Usted use su tiempo para agradecerles lo mucho o poco que han hecho por usted hasta el día de hoy.
Hay que vivir siempre agradecidos también con las diferentes empresas que han confiado en nuestro talento para ayudarles a cumplir su misión y visión. Esas empresas han delegado en nosotros varias funciones las cuales debemos cumplirlas con respeto y responsabilidad. Gracias a los servicios que les prestamos, recibimos un salario que nos permite satisfacer algunas de nuestras necesidades básicas. Entonces, agradézcale a Dios por ese trabajo que tiene. Y cuando llegue un nuevo compañero o compañera no se moleste, no se enoje. Recuerde que el que hace bien su trabajo, no tiene por qué sentirse inseguro de que le quiten el suyo. Todo lo contrario, cuando llegue una nueva compañera, ayúdele explicándole cómo tiene que hacer su trabajo. No importa, si este nuevo compañero le agradecerá o no. Lo cierto es que las bendiciones se las está echando encima usted.
Sea agradecido también con las personas cercanas a usted. Entre estas personas cercanas están los amigos, las amigas y, en algunos casos, la pareja. Los amigos y las amigas son quienes nos acompañan en las buenas y en las malas de la vida. No sea tan escéptico o escéptica con los amigos. A veces las experiencias pasadas, hacen que usted ya no confíe en nadie. Mi recomendación es que, en este camino de la vida, la presencia de los amigos y amigas, es necesaria.
Incluso, yo siempre recomiendo que debemos ser agradecidos con nuestros enemigos. Todos nos hemos topado en la vida con personas a quienes no les caemos bien; y, por lo tanto, nos convertimos en objeto de críticas por parte de ellos. Pero hay que agradecerles, porque son ellos quienes están pendientes de nuestros errores. Son ellos quienes, con sus críticas, nos hacen ver por dónde nos equivocamos. Y esos comentarios negativos que hacen de nosotros, nos permiten mejorar y crecer como personas. Es justo agradecerles a nuestros enemigos sus críticas, muchas veces injustas. Pero en lugar de enojarnos, agradezcámosles el tiempo que se toman para pelarnos un poquito.
Sigamos cultivando el valor de la gratitud en dondequiera que estemos. Recuerde que cuanto más agradecido sea, más feliz será. “Den gracias por todo, porque eso es lo que Dios quiere de ustedes en Cristo Jesús”, (1Tes 5, 18). Todo lo que somos, lo somos gracias al apoyo y cariño de los demás.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
Bipolaridad, más allá de los estigmas
El mayor desafío de este trastorno es que la persona nunca detecta ni identifica lo que le sucede y normaliza los estados de ánimo como algo común.
Como todos los trastornos que existen, existe poca información; por lo tanto, las personas generan críticas, falsa información, estigmas y prejuicios con personas con esta condición de salud mental. Una parte importante de hablar y aprender del tema es entender que muchas veces el término se utiliza de manera incorrecta para ofender a otras personas o para calificar cambios de humor cotidianos. El trastorno de bipolaridad es mucho más que un cambio de humor cotidiano y repentino ocasionado por una causa que desencadena enojo. Este trastorno afecta la vida emocional, social y funcional de la persona que lo padece. Se caracteriza por tener trastornos extremos del estado de ánimo, desde episodios de euforia, energía, impulsividad y sensación de grandiosidad, que luego pasan a episodios de depresión, tristeza, desesperanza, pérdida de interés en actividades comunes o cotidianas para la persona. El mayor desafío de este trastorno es que la persona nunca detecta ni identifica lo que le sucede y normaliza los estados de ánimo como algo común. En muchos casos tardan años en detectar que estos cambios de estado de ánimo no son normales, sobre todo porque pasan largos períodos en cada uno de los episodios. El mayor problema es que, mientras más se tarde en detectar, más complicado y difícil es tratarlo. La bipolaridad tiene múltiples causas y, con un diagnóstico adecuado determinado por un psicólogo en conjunto con un psiquiatra, se brinda el tratamiento adecuado con medicamentos controlados y terapia que provoca que la persona pueda tener una vida funcional y estable. La parte más importante es no tener prejuicios ni falsos estigmas hacia personas que padecen este trastorno. Comprender que sus comportamientos no son por hacer un drama o exagerar las cosas, y que, debido a tanta desinformación, existen muchas etiquetas equívocas en contra de la persona que limitan tener una vida normal. La desinformación puede aumentar el sufrimiento de quienes ya enfrentan esta condición. Por ello, recomiendo hablar de bipolaridad con responsabilidad para contribuir a normalizar la búsqueda de ayuda y a reducir el estigma.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología
Cuando una conversación toma giros insospechados
Las conversaciones no siempre van hacia donde uno quiere, sino hacia donde encuentran sentido, interés y propósito.
En las últimas horas conversé con un profesional de la medicina. Iniciamos hablando de transformación, cambios, innovación y puntos de quiebre en los negocios y en la vida. Una charla con dirección clara, al inicio.
Surgió una frase contundente: “no querras revivir al muerto”, en referencia al pasado. Cuando algo termina, termina. Un ciclo se cierra, un negocio finaliza, una etapa concluye. Insistir en lo que ya no es, solo retrasa lo que puede ser. La clave está en avanzar y abrir nuevos comienzos.
Porque la vida no vive épocas de cambio; vive cambios de época.
Sin embargo, lo más valioso no fue el tema, sino el giro. En algún punto, la conversación dejó de tener un conductor definido. El interlocutor pasó de escuchar a liderar, y lo que devolvía tenía incluso más peso que lo planteado inicialmente.
Ahí entendí algo: las conversaciones no siempre van hacia donde uno quiere, sino hacia donde encuentran sentido, interés y propósito.
Es en esos giros inesperados donde aparecen las verdades más incómodas y necesarias. Donde dejamos de tocar lo superficial y empezamos a profundizar en lo que realmente importa, incluso en aquello que evitamos reconocer.
Conversar no es imponer dirección, es construirla. Y para eso, saber escuchar no es una opción, es una habilidad estratégica.
Gracias, amigo, Dr. Eduardo Chacón, por el intercambio honesto, por las ideas y por recordarme que las mejores conversaciones no son las que controlamos, sino las que nos transforman, porque estamos en construcción.
César Pérez Méndez
Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.
Consideraciones al cierre contable
Existe la creencia popular de que, al no pedir que coloquen NIT a las facturas de compra de bienes o servicios, no queda registro ni huella de la transacción.
Estamos terminando el mes de marzo, por lo que es importante que todas las personas individuales y jurídicas que están inscritas en la Superintendencia de Administración Tributaria como contribuyentes tengan presente que la normativa actual exige la presentación de la declaración anual para pagar el Impuesto Sobre la Renta correspondiente. En este sentido, es importante que antes de declarar se tengan en cuenta algunas consideraciones.
Se debe tomar en cuenta que para realizar la declaración anual y pagar impuestos, antes se tiene que realizar la contabilidad de manera técnica, apegada a la normativa vigente. Esto significa que se deben verificar estos saldos, pero sobre todo ahora que existe más control sobre las operaciones y transacciones, principalmente electrónicas, el ente fiscalizador prácticamente tiene conocimiento y control de todas las operaciones y transacciones.
Además, es importante que todas las operaciones realizadas por medio de los bancos estén también contabilizadas en tiempo y conforme corresponden, ya que en caso contrario no coincidirán los movimientos financieros con las operaciones electrónicas. Para esto, es importante que se tenga buena comunicación y confianza con el contador que lleva los registros, para darle a conocer cada una de las operaciones bancarias y el acceso a los estados de cuenta correspondientes.
Para las personas individuales o en relación de dependencia, existe la creencia popular de que, al no pedir que coloquen NIT a las facturas de compra de bienes o servicios, no queda registro ni huella de la transacción. Sin embargo, esto no es cierto, porque al realizar compras y pagarlas con tarjeta de crédito o débito queda el registro con el operador de la tarjeta, a quien le realizan las retenciones, y entonces su perfil económico de gastos debe coincidir con los ingresos que percibe, y de esta manera evitar ajustes, sanciones o denuncias al ser sujetos de fiscalización.
Vilma del Rosario Xicará
Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.
OpiniónAuditoria y Contabilidad
El camino a la Cruz, amor que persevera
El amor verdadero no se detiene ante el sacrificio; persevera aun cuando el costo es alto.
Este es el tercer artículo de esta serie especial de recogimiento espiritual, un espacio dedicado a la reflexión profunda, el silencio interior y el fortalecimiento de nuestra vida espiritual. En esta entrega continuamos el camino iniciado, invitando a detenernos, escuchar y renovar nuestro propósito con serenidad y fe.
Cargando la cruz, avanzó con dificultad. Era un camino de dolor físico, pero también de profunda entrega espiritual. Cada paso estaba marcado por el cansancio, la sangre y el rechazo, pero también por una determinación inquebrantable de cumplir la voluntad del Padre.
“Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera”. (Juan 19:17)
Cada paso revelaba la gravedad del pecado humano y, al mismo tiempo, la grandeza de la gracia divina. No fue obligado; caminó porque decidió amar hasta el final. Aquel trayecto, observado por muchos con indiferencia, era en realidad el momento en que Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo.
En ese camino se encuentra el mensaje central del evangelio: Dios no se quedó distante ante el sufrimiento humano, sino que lo asumió para redimirnos. El amor verdadero no se detiene ante el sacrificio; persevera aun cuando el costo es alto.
Preguntas de reflexión:
- ¿Qué significa para mí tomar mi propia cruz y seguirle?
- ¿Persevero en la fe cuando el camino se vuelve difícil?
Edwin Ibarra
Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.
OpiniónReflexión
Ideas irracionales
¿Cómo puedo detectar mis ideas irracionales?
Para descubrir las ideas irracionales puede vigilar las generalizaciones en su lenguaje: “todo”, “nada”, “nadie”, “nunca”, “siempre”. Por ejemplo: “nadie me quiere”, “todo sale mal”, “siempre me engañan”. Que hace alusión a un pensamiento polarizado, de todo o nada, como decir “blanco o negro”, sin observar que hay una escala de grises. También puede observar las palabras “debería”, haciendo alusión a que la realidad debe ser como usted imagina que debe ser. Además, puede observar sus adivinaciones del pensamiento ajeno, que luego se catalogan como verdad, para posteriormente atacar al otro. Asimismo, prestar atención al pensamiento catastrófico, que consiste en ver lo negativo e imaginar el peor escenario en el futuro.
Las ideas irracionales son creencias comunes contraproducentes. Se heredan del colectivo desde niños y se siguen aceptando sin cuestionarlas. Por ejemplo, la idea de que: “Es esencial que la gente me quiera y me apruebe, y para ello debo ser totalmente eficaz en todos los aspectos”. Dese cuenta de que no toda la gente le va a querer; siempre habrá alguien a quien le sea desagradable. Como dice el dicho: “Uno no es monedita de oro para caerle bien a todos”. Sin embargo, puede que se desviva por agradar a todas las personas, hacer todo lo posible por ganarse el cariño ajeno y termine consiguiendo lo contrario.
Es imposible agradar a todos, pues si favorece a alguien, desfavorecerá a otro. Pretender el cariño de alguien le hace vulnerable, propenso a que se aprovechen, se burlen y de todos modos le abandonen. Además, es lamentable el esfuerzo que se pierde tratando de conseguir algo imposible.
Otra idea irracional es que existe gente buena y gente mala, y que a las personas malas hay que castigarlas fuertemente. Otra más es que la justicia llegará tarde o temprano y que los que hacen el mal recibirán su castigo. Otra es que lo bueno llegará como que fuera por arte de magia, que solo hay que esperarlo; que si algo malo sucede es por alguna razón. Una más es que el que hace bien termina bien; el que hace mal termina mal. Otra idea es pensar que el tiempo todo lo cura o que los problemas se resuelven solos… y así hay muchas más.
Para poder romper una idea irracional, primero hay que averiguarla. Pero ¿cómo va a descubrirla, si la considera verdadera? Bueno, para ello primero cuestiónese por qué obra de esa manera, que resulta infructífera; luego formule oraciones afirmativas escritas que revelen sus credos. Luego someta esas oraciones a un análisis buscando sustento concreto. Puede pedirle a alguien que las analice y las contradiga para ver hasta qué punto tienen razón.
Otra forma de detectarlas es observando su sufrimiento. Esta idea no encaja con la realidad, no tiene razón, carece de fundamento; sin embargo, la piensa como verdadera, entonces altera sus emociones. Esta opinión errónea le hace sufrir sin motivo, porque no encaja con la realidad. Sufre de frustración, porque la realidad es diferente a como piensa que debería de ser.
Entre más comprenda la irracionalidad de ciertas actitudes, por sus pensamientos, más tranquilidad tendrá y mejor se adaptará a las personas, a la vida y a sí mismo. Le dejo la siguiente frase de Epicteto para que reflexione: “No es lo que sucede, sino lo que te dices de lo que sucede”.
Oswaldo Soto
Psicólogo clínico con más de 25 años de experiencia, docente universitario, escritor de temas de salud mental.
Convirtámonos en luz
En (Jn 9, 1-41) se narra la historia de un hombre ciego de nacimiento y que, gracias a Jesús, consigue liberarse de esa ceguera y puede ver la luz. Una vez curado de su ceguera, los vecinos y los fariseos lo interrogan para que describa cómo fue curado de su enfermedad. Los judíos no creían que este hombre hubiera sido sanado, por lo que llaman a los padres del ciego para que ellos dieran fe de que este hombre sí había nacido ciego. Ellos no explican nada, para no meterse en problemas, sino que les responden que le pregunten a él, porque ya es mayor de edad. Finalmente lo echan fuera. Jesús se entera, habla con él, y este hombre termina creyendo que Jesús es el Hijo del hombre. Y Jesús termina diciendo: yo he venido a este mundo para que los ciegos vean, y los que ven, queden ciegos.
Pues ahora es el momento para que cada uno reconozca sus cegueras. No estamos ciegos en sentido literal, pero sí tenemos cegueras que nos impiden ver la luz que es Cristo. Nuestras cegueras pueden ser: la ceguera de la hipocresía, la ceguera de la envidia, la ceguera del resentimiento, la ceguera de la corrupción, la ceguera del dinero, la ceguera de la soberbia, etc. Es importante que cada uno tome conciencia de sus propias cegueras y luego busque ayuda psicológica o sacramental para poder recobrar la visión.
En sentido espiritual, el pecado es la peor ceguera que puede existir. Y Jesús se presenta como la luz del mundo. Él quiere ser luz para nosotros. Y esa luz que es Cristo la podemos encontrar en la lectura de su palabra y en los sacramentos de la reconciliación y de la eucaristía. Debemos revisar nuestra fe, porque puede ser que no creamos en Jesús como la luz del mundo y estemos buscando la luz en brujos y charlatanes.
Una vida espiritual disciplinada, una vida cristiana disciplinada es necesaria para reconocer a Jesús como la luz que yo necesito en mi vida. Somos pecadores. Pero si de verdad queremos convertirnos y caminar por el camino de la luz, debemos dejar a un lado todo lo que nos impida seguir a un Dios que me dice: “yo quiero misericordia y no sacrificios, conocimiento de Dios, más que holocaustos” (Os 6, 1-6).
Cuando se hace el sacramento del bautismo se enciende una vela; luego se dice a los papás y padrinos: “reciban la luz de Cristo. A ustedes, padres y padrinos, se les confía acrecentar esta luz y que sus hijos caminen como hijos de la luz”. Y nosotros aceptamos esa luz. Pero, como dice el Papa Francisco (Ángelus, 22 de marzo de 2020), “no es suficiente recibir la luz: hay que convertirse en luz”. La Cuaresma es un tiempo para convertirnos en luz. La Cuaresma es un tiempo para dejar atrás nuestras cegueras psicológicas y espirituales y convertirnos en luz para los demás.
San Pablo nos recuerda que “en otro tiempo ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan, por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz son: bondad, santidad y verdad” (Ef 5, 8-14). Considero que el reto para hombres y mujeres en este tercer milenio es convertirnos en luz desde la vocación y profesión que hemos elegido. Lamentablemente, la ambición y la codicia de algunos hombres hacen que se desaten guerras como las de Rusia y Ucrania y la de Israel con apoyo de Estados Unidos con Irán. El hombre parece que prefiere vivir en tinieblas y no en la luz.
P. Orlando Pérez
Sacerdote católico, Licenciado en Teología, Licenciado en Psicología General, catedrático universitario, con una maestría en Docencia Superior Universitaria.
La pared en las maratones y medias maratones
Encontré a un grupo de atletas quienes entrenan y se preparan para una de las medias maratones más reconocidas en nuestro país, en donde participan atletas nacionales e internacionales. Recuerdo haber participado en varias ocasiones de esta fiesta deportiva; guardo en mi memoria la primera vez que disfruté de este evento. Como podrán asegurar todos aquellos atletas que han participado en maratones y medias maratones, en el recorrido de la carrera por lo general se experimenta una crisis física y mental denominada “la pared”, instantes en que las fuerzas físicas y mentales decaen y por cuestión de segundos se considera imposible llegar a la meta.
En esa ocasión experimenté ese fenómeno, en donde decayeron mis fuerzas y el deseo de continuar; de pronto, a mi paso encontré un grupo de estudiantes quienes lucían el atuendo característico del lugar, brindando con entusiasmo y energía coros, porras y algarabía, afirmando que desempeñábamos un buen trabajo, que éramos campeones capaces de llegar a la meta, convirtiéndose esta acción en una carga de energía y felicidad para todos los participantes, incluyéndome, cambiando por completo la falsa idea de desistir de alcanzar la meta.
En la Biblia encontramos un pasaje que habla de la carrera de la vida y muchas veces, como en una maratón o media maratón, enfrentamos diversas crisis o esa llamada pared en donde queremos renunciar y decae nuestra fe. Hay dos cosas importantes que debemos aplicar cuando esto sucede: primeramente, en medio de la crisis pon tu mirada en la meta que es Jesús, es decir, activa tu fe; segundo, rodéate de personas que sean tu punto de apoyo e impulsen a alcanzar la meta. ¡Recuerda siempre que en la vida todo tiene sentido!
Silvia Morales Paniagua
Docente de nivel primario y básico con Especialidad en Ciencias Naturales. Licenciada en Administración Educativa y Magíster en Educación Superior.
Entonces, ¿para qué presentar tachas?
A inicios del presente año —2026— la palabra TACHA la hemos escuchado repetidamente, y esto se debe a que este año en nuestro país se están llevando a cabo elecciones de segundo grado.
Tomando como referencia una segunda entrada de la palabra TACHA, —según el DLE—, se define como “atribuir a algo o a alguien cierta falta”. — calificar, catalogar, etiquetar, censurar. Para ser más específico, en Guatemala, es un mecanismo legal —señalamiento, denuncia o impugnación— que puede ser presentada por cualquier persona ante una comisión de postulación; el objetivo básico es demostrar falta de capacidad, idoneidad y honradez de la persona tachada para ocupar un puesto relevante dentro de la administración pública. Por supuesto, deben cumplirse ciertos requisitos para su presentación.
Pero, entonces, ¿para qué presentar tachas si al final del día, la Comisión de Postulación simplemente se hace de la vista gorda —coloquialmente hablando—? Veamos algunos casos concretos: Roberto Molina Barreto, el eterno magistrado en la Corte de Constitucionalidad, en el año 2018 se presentó como candidato a fiscal general y jefe del MP, en esa ocasión obtuvo más tachas que puntos a su favor, fue tachado por faltas a las cualidades que la misma CPRG pide, es decir, violatorias a los DDHH, no calificó para fiscal general, pero, sí para magistrado de la CC, entonces, las violaciones a los DDHH solo aplican para un cargo, pero, para otros no. ¡Qué ridículo!
Ante el asombro de millones de personas que estuvimos pendientes de las redes sociales, a medianoche del pasado 5 de marzo, cien diputados lo reeligieron para un nuevo período en la CC. Por supuesto, no fue por medio de una Comisión Postuladora, y eso hace más grave el agravio hacia el pueblo. Fue el Congreso de la República —el pueblo ha delegado su poder soberano—, qué manera de ofender al pueblo, qué falta de dignidad de estos cien diputados. No bastaron más de diez horas de exposición de razones, motivos, etc., para no reelegir a este personaje. Inmediatamente —4 días después— la corte celestial le devolvió el favor a los diputados que avalaron la reelección de este magistrado; la CC revocó el amparo que suspendía la elección de Sebastián Siero como presidente de la Anam; la justicia a la orden de los politiqueros.
Otra vez, las tachas. Esta vez, las tachas están apuntando a la primera aprendiz de dictadora judicial del país, Consuelo Porras. Con amparos y resoluciones a su favor, la CC obligó en el 2022 a la Comisión Postuladora a incluirla en el listado para luego ser reelegida como fiscal general y jefa del mp —así con minúscula—; hoy por hoy, está en su lucha para que la incluyan en la lista de seis candidatos. Las tachas empezaron ayer y sin duda continuarán hoy. En una Comisión de Postulación con criterios básicos de ética y moral, no tendrían por qué perder tiempo para analizar las tachas interpuestas a esta señora aprendiz de dictadora judicial.
A Porras, cuarenta y dos países la catalogan como persona que ha socavado —debilitar, destruir— la democracia en Guatemala; no puede entrar a esos países. A pesar de tener el presupuesto económico más alto de la historia del MP, no ha sido eficiente ni eficaz en la persecución penal. Pasó del 14.03% al 6.44% la eficacia de su administración; no ha resuelto casos, casi todos los ha desestimado, perjudicando enormemente al ciudadano. Ha criminalizado a los que se han atrevido a luchar contra la corrupción. Líderes indígenas, ex fiscales, jueces, periodistas, defensores de DDHH están en la lista. Unos, privados de su libertad; otros, exiliados. En contubernio con el juez Fredy Orellana, anuló la orden de captura contra Jorge Serrano Elías, otro aprendiz de dictador.
Si la aprendiz de dictadora judicial pasa el filtro de la Comisión Postuladora, estaremos ante un eventual tridente maligno: destrucción del Estado de derecho, la ruina de la democracia y la dictadura judicial —título de la obra de Allan R. Brewer Carías—.
Arnoldo Soch Tzul
Contador Público y Auditor, asesor financiero y fiscal de pequeñas y microempresas, exalcalde comunitario, auditor social desde hace más de 25 años.
Cómo manejar los berrinches sin perder el control
Manejar un berrinche con paciencia, límites claros y empatía no solo resuelve el momento incómodo, sino que ayuda al niño a desarrollar habilidades emocionales...
Uno de los grandes miedos de los padres es enfrentar un momento de berrinche de sus hijos en un lugar público, porque es el momento en el que otras personas juzgan la forma en la que educamos a los hijos; sin embargo, esta situación es difícil de manejar. Para ello, sí existe una forma correcta y cómoda de enfrentarlo.
Inicialmente, es importante entender que un berrinche que se expresa a partir de un llanto intenso, gritos y tirarse al suelo no son actos de manipulación; más bien, son momentos en los que los niños expresan sus emociones en una etapa en la que no han aprendido a regular esa expresión, debido a que no han desarrollado las áreas de autocontrol y gestión emocional. Esto provoca que cuando los niños se frustran, no obtienen lo que quieren y se cansan, presentarán una reacción intensa porque no encontraron la forma de expresarse.
Aquí el adulto sí sabe autorregular sus emociones y es quien debe conservar la calma. Gritarle, regañarle, enojarse y sentir vergüenza puede complicar el conflicto que se está presentando en ese momento. En estos casos, los niños necesitan a un adulto regulado emocionalmente. La reacción correcta debe ser calmarse, respirar profundo, implementar técnicas de respiración, bajar el tono de voz y evitar responder con agresividad. Utilizar frases como “sé que estás enojado/a” o “entiendo que quieras eso ahora” ayuda a validar que ustedes entienden lo que quiere expresar.
Si el berrinche es muy intenso y el proceso de regulación de emociones no funciona, puede retirarse del centro del lugar y buscar un espacio donde no exista la presión pública, hasta que las técnicas mencionadas empiecen a dar efecto.
Los berrinches son oportunidades de los niños para aprender a expresar y regular sus emociones; es por ello que, con paciencia, recomiendo hablar de la situación y explicarles cómo expresar sus sentimientos.
Parte del proceso de crianza significa educar las emociones y no solo los comportamientos, porque debido a eso muchos padres de familia implementan el “mejor no llevarlos” para no tener que pasar por momentos así, pero están evitando el proceso de enseñanza. Manejar un berrinche con paciencia, límites claros y empatía no solo resuelve el momento incómodo, sino que ayuda al niño a desarrollar habilidades emocionales que le servirán toda la vida.
Crysta Nowell
Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.
OpiniónPsicología


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