Notas de una escribiente

Con esta columna estoy siguiendo los sueños que tengo guardados en el corazón. Gracias por acompañarme en este camino.

Claudia Yomara Mazariegos Soto 7 Agosto 2026 09:34
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Inicio esta columna con una pequeña reflexión sobre el nombre de la misma. Hace un tiempo yo estaba de directora editorial de un medio escrito, uno de los primeros en Quetzaltenango; conocí a un personaje que tenía una columna en el medio y su nombre era más o menos como el de esta, creo que lo estoy parafraseando, si no mal recuerdo. El nombre de este escritor era Rodrigo Tormo, uno de los mejores columnistas que he conocido y de quien aprendí mucho sobre este oficio.

Por varias situaciones dejé de escribir, se dieron varias cosas en el camino de la Comunicación, de las que aprendí y con las que he tenido que avanzar. Hoy agradezco a este medio la oportunidad de volver a la esencia, a poder compartir por medio de la palabra con la comunidad, escribir, analizar y expresar los diferentes temas, problemas y situaciones que aquejan a nuestra ciudad.

Déjenme confesar que tengo un poco de inseguridad, porque como buena comunicadora me preocupa no poder lograr el objetivo. Pero también viene a mi mente una frase que siempre me decía uno de los mejores catedráticos que tuve en la universidad: “Deja de autochingarte, Claudia”. Es como si Jon Dunn me lo estuviera diciendo al oído (por cierto, Jon está bien escrito).

Autochingarse es una palabra muy fuerte, que tiene un gran significado y que quiere decir: no seas insegura, no te compliques, confía en lo que haces. Es ese monstrito que tenemos en la cabeza, que nos complica la existencia y que no nos permite realizar lo que queremos, lo que deseamos o lo que nos llama la atención, por el miedo al qué dirán. Es la exigencia a realizar todo perfecto, es no permitirnos equivocarnos porque somos profesionales o porque tenemos un título.

Con esta columna estoy siguiendo los sueños que tengo guardados en el corazón. Gracias por acompañarme en este camino.


Claudia Yomara Mazariegos Soto


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OpiniónEscritura

La angustia se convierte en una pesadilla

Esta sensación se conoce como estar emocionalmente sobrepasados, lo que genera sentimientos de que ya no podemos más.

Crysta Nowell 24 Septiembre 2026 08:44
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La angustia se define como un temor o sentimiento de ansiedad ante una causa, que genera síntomas como miedo, desesperación y tristeza. Hay momentos de la vida en donde los problemas parecen acumularse o no les encontramos salida. La mente se llena de ideas y de tensión para buscar posibles soluciones, pero estas parecen lejanas. Esa sensación se conoce como angustia.

Esta puede aparecer ante problemas, dificultades, rupturas, cambios inesperados o situaciones que nos generan incertidumbre. También puede desarrollarse luego de periodos largos de estrés o por haber pasado varias situaciones inciertas.

El efecto más común es que genera incapacidad para pensar con claridad, lo que dificulta encontrar soluciones, o no se ve un final cercano al problema que se está enfrentando. Esta sensación se conoce como estar emocionalmente sobrepasados, lo que genera sentimientos de que ya no podemos más, considerando que el problema es real, pero no se encuentran alternativas en ese momento e intensifica el estado emocional.

Considerando que la angustia puede ir en aumento, es importante concentrarse en respirar, detenerse, ordenar las ideas, pedir ayuda y apoyo para poder recuperar la sensación de control. Cuando se está atravesando un periodo de angustia, es importante no atravesarla solo y en silencio, sino buscar apoyo de las personas que nos puedan orientar. Esto permite que se le deje de estar dando vueltas al problema y nos orienten a cambiar la perspectiva del problema y buscar una solución.

Buscar ayuda profesional cuando la angustia es especialmente importante y se vuelve constante y progresiva. Sentir que no se encuentra una salida o que el final de la situación nunca va a llegar no significa que eso vaya a suceder, solamente significa que estamos demasiado abrumados y preocupados en ese momento.

La angustia puede hacer que una puerta parezca cerrada, pero no significa que lo esté. Pedir ayuda, detenerse y buscar alternativas es el comienzo para volver a encontrar el camino a las respuestas y, sobre todo, comprender que no será de inmediato, pero sí habrá una luz al final del camino.


Crysta Nowell

Psicóloga Industrial / Organizacional, Magíster en Gestión del Talento Humano, asesora en procesos de recursos humanos, capacitadora y especialista en reclutamiento y selección de personal.


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OpiniónPsicología

Todo obra para bien

Hay frases que escuchamos tantas veces que podemos terminar repitiéndolas sin detenernos a pensar en su verdadero significado. “Todo obra para bien” es una de ellas.

César Pérez Méndez 23 Septiembre 2026 17:45
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Hay frases que escuchamos tantas veces que podemos terminar repitiéndolas sin detenernos a pensar en su verdadero significado. “Todo obra para bien” es una de ellas. La he visto en pulseras, libros, leyendas, apuntes y reflexiones de personas que han profundizado un poco más en la Palabra de Dios.

Pero hay una precisión importante: aunque algunas veces se presenta como una frase hebrea, su fundamento bíblico está en el Nuevo Testamento, específicamente en Romanos 8:28, donde Pablo escribe: “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien”.

La expresión original está en griego. El verbo synergei transmite la idea de “trabajar juntamente”, “cooperar” o “contribuir”. Esto cambia profundamente la manera de entender la frase.

Porque no significa que todo lo que nos sucede sea bueno.

Cuando alguien está prosperando, tiene salud, alcanza una meta o vive una etapa feliz, resulta sencillo decir: “Todo obra para bien”. Pero ¿qué ocurre cuando perdemos a un ser querido? ¿Cuando llega una enfermedad? ¿Cuando perdemos un negocio, enfrentamos una decepción o atravesamos una etapa que no entendemos?

Decir que aquello es “bueno” sería minimizar el dolor. La Biblia no dice eso.

Lo que Pablo plantea es algo mucho más profundo: Dios puede hacer que incluso aquello que no es bueno, aquello que duele y que no comprendemos, termine cooperando para un propósito mayor.

Por eso, “todo obra para bien” no es una frase para negar el sufrimiento. Es una declaración de fe en medio del sufrimiento.

Tal vez hoy no comprendamos lo que estamos viviendo. Tal vez no veamos el propósito. Pero la fe nos invita a confiar en que Dios sigue obrando, incluso cuando nosotros todavía no podemos verlo.

Porque no todo lo que ocurre es bueno. Pero Dios puede obrar para bien aun en medio de todo lo que ocurre.


César Pérez Méndez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.


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OpiniónLa Biblia

La ejecución no mejora cambiando funcionarios

Cuando la ejecución presupuestaria de los Consejos Departamentales de Desarrollo es baja, suele buscarse responsables y sustituir funcionarios.

Vilma del Rosario Xicará 23 Septiembre 2026 10:50
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Cuando la ejecución presupuestaria de los Consejos Departamentales de Desarrollo es baja, suele buscarse responsables y sustituir funcionarios. Sin embargo, cambiar autoridades no elimina la burocracia y, en algunos casos, puede generar nuevos retrasos.

Los proyectos financiados mediante los CODEDES recorren una cadena en la que participan municipalidades, SEGEPLAN, la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia, el Ministerio de Finanzas Públicas y otras entidades encargadas de emitir avales y dictámenes; por ello, la ejecución depende, en buena medida, de una adecuada coordinación interinstitucional.

Cada cambio administrativo implica una transición; los nuevos funcionarios deben conocer expedientes, proyectos pendientes, procedimientos y equipos de trabajo. Además, determinados relevos requieren registros de firmas, actualización de datos y responsables ante distintas instituciones. Estos son procedimientos necesarios para garantizar legalidad y control, pero consumen tiempo mientras el ejercicio presupuestario continúa avanzando.

Esto no significa que los funcionarios no deban ser sustituidos cuando corresponda; significa que cambiar personas, por sí solo, no constituye una política para mejorar la ejecución; el verdadero desafío está en mejorar la calidad de los expedientes, reducir tiempos, fortalecer la capacidad técnica y coordinar eficientemente a las instituciones.

Incluso las presiones políticas por acelerar la ejecución deben analizarse con prudencia, pues la rapidez no puede anteponerse al cumplimiento de controles ni convertirse en argumento para favorecer proyectos por otro tipo de interés; agilizar debe significar eliminar retrasos innecesarios, no debilitar la transparencia.

La normativa aprobada en 2026, que estableció plazos para determinadas observaciones vinculadas con avales, evidencia que el Estado reconoce la necesidad de mejorar los procedimientos, pero se debe estar consciente de que Guatemala necesita ejecutar mejor, pero también ejecutar bien. Los constantes relevos pueden reiniciar curvas de aprendizaje y consumir algo que ningún presupuesto recupera fácilmente: tiempo para convertir los recursos públicos en desarrollo.


Vilma del Rosario Xicará

Con más de 20 años de experiencia en finanzas, auditoría pública, impuestos y rendición de cuentas. Docente universitaria, Contadora Publica y Auditora, y Dra. en Auditoría Gubernamental y Rendición de Cuentas y Transparencia en la función pública.


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OpiniónConsejos Departamentales de Desarrollo

Liderar no es tener siempre la razón

La autoridad puede imponer silencio. El liderazgo, en cambio, construye confianza.

Luis Felipe Polo 22 Septiembre 2026 10:13
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Algunos confunden liderazgo con autoridad. Pensamos que lidera quien ocupa el cargo más importante, toma la decisión final o tiene la última palabra. Pero tener autoridad y ejercer liderazgo no son necesariamente la misma cosa. Un cargo puede otorgarnos poder para decidir. No puede garantizarnos la confianza de los demás. El verdadero liderazgo se pone a prueba precisamente cuando alguien piensa diferente. Es fácil escuchar cuando estamos de acuerdo. Lo difícil comienza cuando una persona cuestiona una decisión, propone otro camino o simplemente nos dice algo que no queremos escuchar.

Podemos utilizar nuestra autoridad para cerrar la conversación o nuestro liderazgo para abrirla. Cuando una pregunta es interpretada como desafío, una discrepancia como deslealtad o una crítica como amenaza, las personas aprenden rápidamente a guardar silencio. Y una organización donde todos callan puede parecer ordenada, pero difícilmente será una organización sana.

Paradójicamente, quien necesita silenciar a los demás para reafirmar su autoridad no demuestra fortaleza. Muchas veces demuestra exactamente lo contrario. El liderazgo seguro no teme a las preguntas ni necesita rodearse de personas que siempre digan que sí, porque quien confía en su capacidad para liderar puede escuchar una opinión contraria sin sentirse amenazado por ella. 

Necesitamos líderes con convicciones, pero también con la seguridad suficiente para escuchar, preguntar, reconocer errores y aceptar que alguien más puede tener razón. Reconocer una buena idea ajena no disminuye a quien lidera; lo engrandece. La confianza se construye precisamente allí: cuando podemos disentir sin convertir al otro en adversario.

Porque liderar no consiste en conseguir que nadie nos contradiga. La autoridad puede imponer silencio. El liderazgo, en cambio, construye confianza. Porque no todo aquel que tiene autoridad sabe liderar. Y no todo verdadero líder necesita imponer su autoridad. 


 


Luis Felipe Polo


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OpiniónLiderazgo

Cuando la esclavitud del ego dirige mis decisiones

¿Cuántas decisiones estás tomando para proteger tu propósito y cuántas para proteger tu ego?

Edwin Ibarra 22 Septiembre 2026 10:01
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La esclavitud del ego comienza cuando dejamos de gobernarnos por principios y permitimos que nuestra necesidad de reconocimiento, control y superioridad determine nuestras decisiones. En empresarios y profesionales, esta esclavitud puede disfrazarse de ambición, liderazgo o carácter fuerte, pero sus frutos son evidentes: incapacidad para escuchar, resistencia a corregir, dificultad para delegar y necesidad constante de tener la razón.

La Biblia confronta esta realidad: “Antes del quebrantamiento es la soberbia, y antes de la caída la altivez de espíritu” (Proverbios 16:18). También enseña: “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad” (Filipenses 2:3).

La pregunta incómoda es: ¿cuántas decisiones estás tomando para proteger tu propósito y cuántas para proteger tu ego? Porque cuando el ego gobierna, el éxito puede convertirse en una prisión: tenemos posición, pero no libertad; autoridad, pero no dominio propio.

Jesús advierte: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36). Y recuerda: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” (Mateo 23:12).

¿Cómo somos libres? Primero, reconociendo nuestra esclavitud. Después, practicando humildad: escuchar antes de responder, aceptar corrección, delegar, pedir perdón y someter nuestras decisiones a principios superiores. “Con humildad viene la sabiduría” (Proverbios 11:2).

La verdadera libertad comienza cuando dejamos de preguntarnos “¿cómo quedo yo?” y empezamos a preguntar “¿qué es correcto?” ante Dios y ante los demás.


Edwin Ibarra

Médico Especialista en Cardiología y Ecocardiografía. Coach, conferencista y entrenador certificado por el Programa de John Maxwell, Pastor de la Red de Empresarios y Profesionales de Iglesia Bethania Quetzaltenango. Fundador de los Proyectos “Sanando el Corazón” y “Discipulado Empresarial 20/20”.


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OpiniónReflexión

¿El miedo decide por ti?

Carol Contreras 21 Septiembre 2026 16:30
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Me da miedo equivocarme, me da miedo fracasar, también me da escalofríos sentirme juzgada, y no digamos el miedo de estar en conversaciones y no sentirme preparada. Nos convencemos de que no podemos cuando esperamos a sentirnos seguros para tomar decisiones… ¿Qué tal si espero para que desaparezca el nudo en la garganta o la sensación de vacío en el estómago que me repite: “¿Y si no funciona?”

El miedo no desaparece; necesitamos aprender a avanzar mientras lo seguimos sintiendo. Usualmente aparece cuando iniciamos un proyecto, cambiamos de trabajo, estamos por cerrar un ciclo, cuando tenemos que hablar en público, cuando queremos hacer un cambio significativo en nuestra vida. Te comparto tres sugerencias para cuestionarte cuando el miedo intenta decidir por ti:

1. Recuerda tu propósito. Pregúntate: ¿cuál es la razón por la que comenzaste? Recuerda lo importante que es dar ese paso para ti; el propósito es la brújula que nos guía aun cuando las emociones nos hacen dudar del camino a recorrer.

2. Reprograma tus pensamientos, reconoce aquellos que te frenan. La mente es tan poderosa que puede convertir en realidad lo que estás pensando. Ante la pregunta: “¿Y si sale mal?”, cambia por: “¿Cuál es el siguiente paso que sí puedo dar?”

3. Un paso a la vez. Avanzar puede ser enviar un mensaje, escribir tu idea, pedir una oportunidad, tomar una decisión hoy. El movimiento genera confianza; ningún paso es pequeño si te lleva hacia tu objetivo.

Muchas de las cosas que hoy haces con naturalidad alguna vez también te dieron miedo. Construye una vida en la que esa emoción no sea quien tome las decisiones por ti. Recuerda que en los pequeños detalles está el poder de tu imagen.


Carol Contreras

Coach de Imagen


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Cuando la memoria cambia, pero la necesidad de afecto permanece

La sexualidad tampoco desaparece necesariamente cuando la memoria comienza a fallar.

Sara María Mendoza G. 18 Septiembre 2026 15:29
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Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que busca crear conciencia sobre una enfermedad que afecta no solamente la memoria, sino también la identidad, las relaciones, la autonomía y la vida cotidiana de millones de personas. Y hay un tema del que hablamos muy poco cuando hablamos de Alzheimer: la sexualidad del paciente. Se puede olvidar una fecha, un nombre o incluso dónde dejó las llaves, pero eso no significa automáticamente que deje de necesitar cariño, contacto físico, intimidad, compañía o afecto.

La demencia constituye uno de los grandes desafíos de salud pública del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, en 2021 aproximadamente 57 millones de personas vivían con demencia, y cada año aparecen cerca de 10 millones de nuevos casos. El Alzheimer es la forma más frecuente de demencia y representa aproximadamente entre 60 y 70% de los casos**. Más del 60 % de las personas con demencia viven en países de ingresos bajos y medianos.

Además, las mujeres están particularmente afectadas: tienen una mayor carga de discapacidad y mortalidad asociada con la demencia y realizan alrededor del 70% de las horas de cuidados que reciben las personas con esta condición. Algunas personas pueden experimentar una disminución del deseo sexual, dificultades para iniciar o mantener relaciones sexuales, cambios en la respuesta sexual o menor interés por la intimidad. El deterioro de ciertas áreas cerebrales relacionadas con el control de los impulsos puede producir desinhibición sexual, conductas que antes no formaban parte del comportamiento de la persona o expresiones sexuales socialmente inapropiadas.

Una revisión sistemática más reciente señala que determinadas conductas sexuales inapropiadas pueden presentarse hasta en 25% de las personas con demencia, aunque las cifras dependen mucho de cómo se defina y detecte el fenómeno.

La sexualidad tampoco desaparece necesariamente cuando la memoria comienza a fallar. Una revisión sistemática sobre parejas que viven con demencia encontró que muchas continúan manteniendo formas de intimidad física y que, en algunos casos, las expresiones de intimidad no sexual pueden adquirir mayor importancia.

Entender al ser humano como un ser sexuado nos ayuda a empatizar con cambios en enfermedades como ésta.


Sara María Mendoza G.

Experta en sexualidad, derechos sexuales y reproductivos. Médica General, con especialidad en Ginecología y Obstetricia. Tiene una Maestría en Sexualidad Humana.


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OpiniónSexualidad

La ciudad de nuestros sueños…

Hay un crecimiento poblacional que demanda servicios básicos, seguridad, libertad de movimiento.

Claudia Yomara Mazariegos Soto 18 Septiembre 2026 12:51
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Quetzaltenango tiene un crecimiento económico e inmobiliario superior al promedio nacional, impulsado por el comercio, la educación y los servicios que ofrece la ciudad. Cada vez se ven construcciones nuevas, centros comerciales de grandes proporciones que ofrecen servicios variados y que invitan al consumismo. La ciudad funciona como centro financiero de Occidente de Guatemala.

Xela ofrece al suroccidente del país una oferta educativa, con establecimientos de calidad en todos los niveles, desde la primaria hasta la universidad, por lo que cada año llega una comunidad que migra en ciertas fechas, que necesita servicios públicos y viales.

Hay un crecimiento poblacional que demanda servicios básicos, seguridad, libertad de movimiento. El reto del futuro es apuntar a dejar una ciudad transitable, vivible, en donde se pueda vivir, caminar sin obstáculos, sin miedos, pero esta ciudad no existe, está en pañales o es como el niño que aprendió a correr sin saber caminar. Porque está creciendo desorganizada, sin planes de crecimiento, sin un buen estudio urbanístico, sin ordenamiento territorial, mucho menos un estudio ambiental, porque sí, el medio ambiente también es importante.

Este crecimiento que para algunos es progreso, ya que significa oportunidades económicas. Para los habitantes del municipio es una preocupación. Porque como bien lo dice un pensador, "todo progreso trae una destrucción". Algunos dicen que viene la destrucción no solo de lugares, sino también de valores, de costumbres y, sobre todo, de la paz mental. Este análisis nos lleva a replantearnos: ¿Qué calidad de vida queremos? ¿Este es el tipo de ciudad que soñamos? ¿Es la ciudad que queremos? ¿Qué debemos hacer como ciudadanos para recuperar la ´Tacita de Plata´ de la que estábamos orgullosos?

Urge gestionar de mejor manera el crecimiento urbano para evitar la saturación de los espacios comerciales y habitacionales, urge que las autoridades asuman su responsabilidad. Urge construir la ciudad que soñamos.


Claudia Yomara Mazariegos Soto


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OpiniónQuetzaltenango

Después de Xelafer, comienza la recta final

La recta final de 2026 exige enfoque, disciplina y, seguramente, un esfuerzo adicional.

César Pérez Méndez 17 Septiembre 2026 14:22
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Aunque la Feria de Xela aún no termina formalmente, los desfiles ya quedaron atrás y con ellos comienza a cerrarse una de las etapas más significativas del calendario anual de Quetzaltenango. Las actividades en el campo de la feria continuarán algunos días más, pero en las calles ya se percibe otra atmósfera: Xela empieza a despedir su fiesta y, simbólicamente, comienza la recta final del año.

Después de la Feria, el comercio empieza a cambiar de ritmo. Aparecen las primeras promociones de fin de año, los establecimientos se preparan para una temporada decisiva y las familias comienzan a pensar en los meses que vienen. Pero este 2026 llega a esta etapa con desafíos que no pueden ignorarse.

El incremento en el precio de los combustibles golpea directamente los costos de transporte, producción y distribución, y termina teniendo efectos en el bolsillo de las familias. A ello se suma una situación que quizá no hemos dimensionado suficientemente: el comportamiento del clima.

Durante Xelafer, a diferencia de otros años, las lluvias intensas prácticamente no fueron protagonistas. Este cambio puede parecer favorable para las actividades de la Feria, pero también debe llevarnos a pensar el el futuro. Las alteraciones en los patrones climáticos pueden afectar las cosechas, la disponibilidad de agua y, finalmente, la economía de las familias.

Por eso, cerrar la Feria también debería significar abrir un espacio para planificar. Quedan meses importantes en lo laboral, comercial, académico y familiar. No se trata de esperar que las circunstancias sean favorables, sino de prepararnos mejor para enfrentarlas.

La recta final de 2026 exige enfoque, disciplina y, seguramente, un esfuerzo adicional. Cada decisión cuenta. Si Xelafer representa una celebración de lo que somos, los meses que siguen deben representar nuestra capacidad para construir lo que queremos alcanzar.

El año todavía no termina. Todavía hay tiempo para hacerlo bien.


César Pérez Méndez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación (Usac), con tres maestrías en diferentes campos y Doctor en Investigación en Educación (Usac). CEO de La Voz de Xela, profesor universitario y conferencista.


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OpiniónQuetzaltenango